"Muchas de las cosas más valiosas que han surgido de nuestras interacciones, entre nosotros y con nuestros entornos —lengua, tradición, ciudad habitable, familia extensa, comunidad que sea sostenible— no tienen autor. Emergieron. Y la razón por la que se sostuvieron es la misma por la que los muros incas sobreviven a los sismos: no son rígidas, son vivas. Responden al terreno. Se mueven y vuelven".