En Surquillo existe una casa donde durante más de una década se celebró el acto simple —y poderoso— de sentarse a comer juntos. Esa casa es La Picantería, que ahora anuncia el cierre de una etapa tras 14 años marcando la escena gastronómica limeña con banquetes compartidos, producto fresco y una identidad que convirtió cada mesa en un espacio de encuentro.
El sueño se hizo realidad. La conocida chef Carolina Uechi ha creado Kobe, un restaurante en San Isidro donde la cocina nikkei se encuentra con las brasas.
La Picantería fue creada por el chef peruano Héctor Solís, también fundador del reconocido restaurante Fiesta. Solís impulsó este proyecto en Surquillo en 2012 con la idea de rendir homenaje a las antiguas picanterías peruanas y convertir el acto de compartir pescado fresco y cocina marina en una experiencia colectiva y contemporánea.
Imponente cebiche de La Picantería. La noticia fue compartida por el restaurante a través de un emotivo mensaje en redes sociales, donde recordó sus inicios: “Hace 14 años abrimos un par de mesas largas donde los banquetes se disfrutaban compartidos”. Desde entonces, el proyecto creció manteniendo una esencia clara: celebrar alrededor de la comida, probar nuevos sabores y construir comunidad desde la cocina.
“Fuimos creciendo y fuimos depurando detalles, pero la esencia fue siempre la misma: un lugar para que celebres, para que piques y rías, para que pruebes algo nuevo y, si quieres, te inventes algo y lo probamos juntos”, señalaron.
A lo largo de los años, el restaurante logró posicionarse entre las cebicherías y espacios gastronómicos más valorados del país. En distintas ediciones de los Premios Summum, La Picantería apareció en rankings de mejores cebicherías y restaurantes del Perú. En 2025, por ejemplo, figuró en el Top 20 nacional de los Premios Summum, elaborados con votación de especialistas gastronómicos e Ipsos Perú.
Ubicada en Surquillo, la casa se convirtió en un referente para quienes buscaban una experiencia gastronómica basada en el producto, la temporalidad y la cocina peruana con carácter propio. Allí pasaron familias, amigos, cocineros y comensales que encontraron en sus mesas largas una forma distinta de compartir la comida.
La despedida también incluyó un agradecimiento al barrio que acompañó su historia desde el inicio.
La despedida también incluyó un agradecimiento al barrio que acompañó su historia desde el inicio. “Nuestro barrio encantador de Surquillo nos hizo disfrutar a todos, y ahora nos toca decir adiós”, escribieron.
El restaurante, en Francisco Moreno 388, Surquillo, continuará atendiendo hasta el 24 de mayo, fecha en la que cerrará oficialmente esta etapa. “No se queden sin disfrutar de los banquetes al estilo La Picantería”, añadieron en su mensaje final.
El chef Renato López, quien también es parte del corredor gastronómico de Surquillo, lamentó que Solís se vaya del barrio. "Es triste que se marche porque es un restaurante icónico del distrito y ayudó mucho al movimiento en la zona, pero seguro que le irá muy bien dónde esté", dijo a Perú21.
Con su cierre, Lima pierde uno de esos espacios en Surquillo que lograron convertir la cocina en memoria compartida, conversación y celebración alrededor de una mesa. Pero sabemos que volverá, en 2027, en otro distrito.