Fiesta está en Lima, Chiclayo, Tacna, Chincha; acabas de abrir La Picantería. ¿Eres un cocinero o un empresario?(Ríe). Después de 30 años aceptamos abrir una franquicia en la Hacienda San José, en Chincha. Pero hemos rechazado propuestas para abrir en Nueva York, Madrid, Tokio, Santiago, etcétera. ¿Sabes por qué? Primero, porque la marca Fiesta se quedará en el Perú. Segundo, porque podríamos traicionar nuestra calidad de insumos. Fiesta no es un restaurante comercial, es un restaurante de producto, un restaurante para comer, no para ir a conocer gente, para hacer vida social o lucirse. Yo siembro mi arroz, crío mis patos, crío mis cabritos. No me imagino preparando en Nueva York un arroz con pato sin saber de dónde vienen los ingredientes. El día que las fronteras estén en verdad abiertas y pueda llevar mi loche, mi culantro y mis ajíes a cualquier lugar del mundo, ese día podré internacionalizar Fiesta.