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El padre: Una marca que necesita reposicionamiento

"Mi padre me enseñó de resiliencia, a no darme por vencido, a luchar siempre, a defender mis principios y valores".

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"Las marcas entienden que los recuerdos generan más valor que los objetos. Imaginemos una campaña llamada: “Mi Padre me enseñó...”, y miles de hijos completando la frase".
Fecha actualización:
20/06/2026 - 07:00
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Desde mi consultora de Marketing, analizamos qué haríamos si recibiéramos el encargo de manejar la marca “Padre”, probablemente llegaríamos a una conclusión preocupante: “Es una marca extraordinariamente valiosa, pero con un serio problema de posicionamiento”. La razón no es que falten buenos padres; el problema es que los malos generan más titulares.

Toda marca es evaluada por las historias que se cuentan sobre ella. Y durante décadas, las historias negativas sobre la paternidad han tenido más visibilidad. El padre ausente, el irresponsable, el que incumple sus obligaciones, “que pase el desgraciado”, el infiel, se convierten en noticia.

El padre que se levanta todos los días a las 5 a.m. para trabajar rara vez aparece en una campaña publicitaria o en una portada. Como resultado, hemos construido una narrativa desequilibrada, mientras la maternidad se asocia con amor, entrega y sacrificio, la paternidad suele reducirse a una función económica o una figura prescindible. Ninguna marca puede crecer cuando solo se habla de sus errores, debemos construir el storytelling que falta.

Las campañas del Día de la Madre suelen ser cargadas de emoción. Escuchamos testimonios de hijos agradecidos, historias de esfuerzo y homenajes públicos. La figura paterna necesita recuperar sus historias, ¿por qué no construimos influencers de la paternidad?

La cultura digital está llena de influencers de moda, viajes, gastronomía o entretenimiento. Pero hacen falta más influencers de paternidad, que muestren el valor de compartir tiempo con sus hijos y que expliquen cómo educar en valores. Padres reales, no perfectos, porque las nuevas generaciones aprenden cada vez más por observación que por discurso.

Otra señal del problema de posicionamiento aparece cada año en las campañas comerciales. Para la madre se venden experiencias emocionales, para el padre descuentos.

La publicidad debería evolucionar hacia una nueva categoría: reconocer al padre como constructor de futuro. No regalar solamente billeteras, corbatas, medias, sino regalar experiencias entre padres e hijos, viajes compartidos, entradas a eventos, fotografías familiares y momentos memorables.

Las marcas entienden que los recuerdos generan más valor que los objetos. Imaginemos una campaña llamada: “Mi Padre me enseñó...”, y miles de hijos completando la frase.

En lo personal, mi padre me enseñó de resiliencia, a no darme por vencido, a luchar siempre, a defender mis principios y valores, y sobre todo con una frase que hoy está colgada en mi oficina que dice: “No hay peor gestión que la que no se hace”.  ¡Feliz dia del Padre!... A los buenos padres que construyen generaciones.

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