En un mundo cada vez más acelerado, donde el tiempo para cocinar y sentarse a la mesa escasea, los snacks se han convertido en mucho más que un simple antojo entre comidas.
Hoy, millones de personas los eligen como sustitutos de los desayunos y almuerzos tradicionales, en una tendencia que crece sin freno y que ha sido bautizada como 'snackificación'.
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Aunque pueda sonar exagerado, el fenómeno es real y mueve cifras enormes. Según el informe “Mercado Mundial de Snacks 2024” de Euromonitor International, esta nueva forma de comer alcanzó un valor global de 680 mil millones de dólares en 2024, con un aumento del 3,7 % respecto al año anterior. Norteamérica lidera el consumo con el 28 % de las ventas globales, seguida de cerca por Asia-Pacífico con el 23 %. Pero, ¿qué hay detrás de este cambio en la forma de alimentarse?
La snackificación no es solo picar algo entre horas. Se trata de reemplazar, con regularidad, comidas completas por refrigerios abundantes o por versiones mini de los platos habituales.
Según el Consejo Internacional de Información Alimentaria, el 56 % de las personas ya ha adoptado esta práctica, mientras que el 73% afirma 'picar' al menos una vez al día.
El crecimiento de esta tendencia se explica, en parte, por el deseo de ahorrar tiempo. Menos preparación, menos limpieza y más practicidad.
De hecho, un estudio de marzo de 2024 mostró que el 37 % de las comidas principales incluían un snack, cuando en 2010 solo representaban el 29 %. Ahora, en el desayuno, es común ver a más personas con una barrita energética o un yogur en la mano en lugar de un plato de comida caliente.
Este cambio tiene rostro joven
Las generaciones más recientes, como los millennials y la Gen Z, se identifican plenamente con esta forma de comer. Según datos de Mondelez, estas generaciones consumen un 10 % más de snacks diarios que las anteriores, impulsadas por estilos de vida agitados y jornadas sin pausas. El 74 % de los jóvenes de la generación Z dice preferir los snacks incluso dentro de sus comidas.
A simple vista, la snackificación parece responder a una nueva demanda de practicidad y bienestar. Sin embargo, los especialistas advierten que no todo snack es saludable.
Aunque en los últimos años han crecido los llamados “snacks funcionales”, ricos en nutrientes y diseñados para aportar beneficios específicos, aún hay mucho consumo de productos ultra procesados, altos en azúcares, grasas y sodio.
El Informe de Tendencias de la Manufactura de Alimentos 2024 reveló que el 45 % de los consumidores en el Reino Unido está dispuesto a pagar más por snacks con ingredientes saludables. Y en ese mismo país, el 97 % afirma seguir hábitos alimenticios específicos, principalmente guiados por la salud.
¿Y en el Perú?
Pero mientras algunos países buscan opciones más sanas, en Perú la realidad es preocupante. Según el Ministerio de Salud, 7 de cada 10 peruanos tiene sobrepeso u obesidad, y esta situación ya afecta a niños.
“El Perú es el tercer país con más sobrepeso en Latinoamérica. Necesitamos medidas urgentes para revertir esto”, alertó Antonio Castillo Carrera, nutricionista del Instituto Nacional de Salud (INS). Y es que detrás del aumento del peso están, principalmente, la alimentación inadecuada y la falta de actividad física.
Los culpables tienen nombres conocidos: gaseosas, alimentos ultra procesados, snacks salados, productos instantáneos, frituras y harinas refinadas. Todo ello, combinado con el sedentarismo, genera una bomba de tiempo para la salud pública.
Hoy por hoy, parece que la snackificación llegó para quedarse. El reto está en equilibrar la conveniencia con la nutrición. Y, sobre todo, en recordar que lo práctico no siempre debe ser sinónimo de poco saludable.
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