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Tiempos inciertos

"Estos vienen siendo los días más ansiosos que he experimentado en mucho tiempo. El proceso electoral está, por momentos, francamente esquizofrénico".

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Tiempos inciertos.
Estos vienen siendo los días más ansiosos que he experimentado en mucho tiempo.
Fecha actualización:
15/04/2026 - 07:00
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Estos vienen siendo los días más ansiosos que he experimentado en mucho tiempo. El proceso electoral está, por momentos, francamente esquizofrénico: entre encuestas contradictorias, conteos rápidos y lentos, votaciones diferidas y un bombardeo constante de especulaciones, me siento al borde de un colapso nervioso. Estoy segura de que no soy la única. Lo que muchos estamos experimentando por estos días tiene nombre y apellido: ansiedad. Esta vieja enemiga de la paz mental y la estabilidad emocional.

Pero ¿qué es realmente la ansiedad? Rollo May, psicólogo existencialista, la define como la aprensión ante una amenaza a algún valor esencial para la existencia del individuo –como, por ejemplo, el futuro político del país–. Se trata de uno de los trastornos mentales más frecuentes a nivel mundial. Según la OMS, afecta a más de 300 millones de personas –en su mayoría mujeres– y, tras la pandemia, estas cifras aumentaron significativamente. La ansiedad es una presencia constante que se manifiesta tanto en el cuerpo –tensión, insomnio, alteraciones en el apetito, bruxismo– como en la mente –rumiaciones, dudas, anticipación–.  

Como describe Lauren Oyler en un ensayo reciente, no se trata solo de episodios aislados, sino de una forma persistente de habitar el propio cuerpo y la propia mente: una tensión que se cuela en el sueño, en la postura, en los pensamientos, incluso en los momentos que deberían ser de descanso.  

El problema, más allá del malestar que genera, es que nos arranca del presente y nos instala en un tiempo que todavía no existe. En ese sentido, es una emoción profundamente ligada al futuro: a lo que podría pasar, a lo que tememos que pase y sentimos que no podemos controlar.  

No sorprende, entonces, que propuestas contemporáneas –como la de Eckhart Tolle en El poder del ahora– insistan en volver al presente. No tanto como una solución mágica, sino como un recordatorio: gran parte de aquello que nos angustia no está ocurriendo, sino siendo imaginado.  

No es sencillo. La mente no proyecta hacia adelante por capricho, sino en un intento de controlar lo incierto. En contextos como el actual, esto se intensifica. Pensar más, informarse más y prever escenarios parece prepararnos, pero muchas veces alimenta la ansiedad. Tal vez no se trate de eliminarla, sino de no dejarnos arrastrar por ella: volver, aunque sea por momentos, a lo inmediato. El deporte, la lectura, la meditación o dosificar el consumo de noticias pueden ayudar. Estamos viviendo tiempos ansiosos, pero no dejemos que el miedo nos trabaje tanto.

 

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