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Talento para competir

"El reto no consiste solamente en incorporar inteligencia artificial en las aulas. La verdadera transformación pasa por construir un sistema que anticipe las necesidades futuras del país".

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Fecha actualización:
09/07/2026 - 07:00
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Después de años discutiendo infraestructura, currículo y presupuesto, el Perú enfrenta una pregunta más profunda: ¿qué tipo de talento necesita formar para competir durante las próximas décadas?

Los datos que venimos analizando desde CAENE DATA muestran una realidad que merece mayor atención. Las empresas ya no buscan únicamente conocimientos técnicos; demandan profesionales capaces de resolver problemas, liderar equipos, adaptarse al cambio y utilizar herramientas digitales con criterio. Sin embargo, buena parte del sistema educativo continúa evaluando contenidos del pasado mientras el mercado laboral evoluciona con enorme velocidad.

El reto no consiste solamente en incorporar inteligencia artificial en las aulas. La verdadera transformación pasa por construir un sistema que anticipe las necesidades futuras del país. Ello implica utilizar información permanente sobre empleabilidad, productividad y demanda de talento para orientar la oferta educativa con mayor precisión.

Una propuesta viable sería crear un Observatorio Nacional de Talento y Competencias que integre información del Estado, universidades, institutos, empresas y gobiernos regionales. Su finalidad no sería controlar carreras, sino generar evidencia para que estudiantes, familias y autoridades puedan tomar mejores decisiones.

Desde CAENE DATA también identificamos una segunda oportunidad. El Perú necesita fortalecer las habilidades que difícilmente serán reemplazadas por la automatización: liderazgo, negociación, pensamiento crítico, creatividad, comunicación efectiva, ética pública y emprendimiento. Estas competencias deben desarrollarse desde la educación básica y consolidarse durante la formación superior.

Al mismo tiempo, resulta indispensable acercar mucho más la empresa al proceso educativo. Las prácticas, mentorías, proyectos reales y programas de formación dual permiten que el aprendizaje deje de ser únicamente académico y responda a las necesidades del desarrollo nacional.

Gestionar la educación del futuro exige dejar de medir únicamente cuántos estudiantes ingresan al sistema y comenzar a evaluar cuántos logran construir proyectos de vida sostenibles, generar innovación y aportar valor a sus regiones.

El Perú posee talento suficiente para dar ese salto. Lo que necesita ahora es una gestión que convierta la información en decisiones, las decisiones en políticas públicas y las políticas públicas en oportunidades reales para millones de jóvenes.