Al fin el Congreso volvió a ser bicameral. Estos 36 años de unicameralismo, impulsado demagógicamente por el expresidente Fujimori en 1992, demostró ser un fracaso para un país tan turbulento y cuyas pasiones —erradas la mayoría de las veces— se imponen a los parlamentarios.
El oficialismo lidera el Senado y la oposición se queda con la Cámara de Diputados. Este es el mejor escenario para el Gobierno y uno muy bueno para la oposición. Los presidentes de ambas cámaras, Miguel Torres y Óscar Reto, han dado mensajes apelando a la unidad y al respeto de la institucionalidad. Esto es muy importante dado que los dos deben lidiar con la presión de las alas más duras de sus respectivos bloques.
Ambos deberán trabajar de forma consensuada para lograr hechos concretos. Por ejemplo, la oposición tiene la capacidad de aprobar leyes de forma muy rápida en la Cámara Baja, pero será el Senado el que las revise, mejore o archive. En contraparte, la Cámara Alta tendrá que elegir a los miembros del Tribunal Constitucional, ratificar al presidente del Banco Central, Julio Velarde, y nombrar al defensor del pueblo. No obstante, al fujimorismo y Renovación Popular no les basta tener 30 votos, sino que esas tareas requieren 40. Es decir, necesitarán de todos los senadores de Buen Gobierno y tres más de otras bancadas.
Que el oficialismo presida el Senado también es una señal de estabilidad. Si miramos democracias como la de Estados Unidos, el vicepresidente es el presidente de la Cámara Alta para fungir de puente entre el Ejecutivo y el Legislativo. Además, desde el gobierno del expresidente bFernando Belaunde (1980) hasta el de Ollanta Humala (2011), el oficialismo siempre tuvo, al menos el primer año, la presidencia de las cámaras y del Congreso.
El reto de la presidenta Fujimori es buscar la rapidez en un diseño parlamentario que favorece a la reflexión lenta. No obstante, el tema central del Gobierno debe ser la lucha contra la delincuencia. Es por ello que todas las fuerzas políticas deben garantizar que el Ejecutivo cuente con las herramientas para emprender esta misión en los primeros 100 días de gobierno.