La historia de los reyes de España y Francia tuvo capítulos de rivalidad extrema, alianzas matrimoniales estratégicas y conflictos bélicos que marcaron el devenir europeo entre los siglos XVI y XVII. No jugaban fútbol. Los nobles practicaban caza, hípica y la esgrima como entrenamiento militar y demostración de estatus.
El tiempo dejó aquellas cortes reales en el recuerdo. Hoy España es una monarquía parlamentaria y Francia una república. El gobierno español es de izquierda y el francés de tendencia centrista. Al rey Felipe VI le gusta mucho el fútbol y es un confeso hincha del Atlético de Madrid. Emmanuel Macron es hincha del Olympique de Marsella y llegó a jugar como lateral izquierdo en un equipo de aficionados. Para ambos, hoy es importante ganar.
Un triunfo español amortiguaría temporalmente la polarización. Según El País, diario emblemático, el 90 % de los ciudadanos españoles percibe un aumento de los enfrentamientos y el 76 % considera que la democracia se ha deteriorado. Los principales conflictos sociales en España giran en torno a la crisis de acceso a la vivienda, la gestión migratoria, la precariedad laboral y polarización política.
La BBC ha informado que Francia enfrenta un escenario de inestabilidad social tras las elecciones legislativas y los recortes presupuestarios. En varias ciudades se registran huelgas que reflejan el cansancio de la población por la pérdida del poder adquisitivo y las políticas económicas. Por eso, tanto Felipe VI como Macron quieren, al menos, ver a su selección en la final del Mundial de 2026.
El fútbol, sin duda alguna, ha servido en los dos últimos siglos como un paliativo político. ¿Existe otro deporte capaz de canalizar las pasiones masivas, desviar la atención pública de las crisis o generar unidad nacional? No hay otro que pueda hacerle sombra. El fútbol despierta expectativas porque combina emociones profundas con el sentimiento de pertenencia a un país. Y, en el caso de los peruanos, sin representación en este Mundial y probablemente tampoco en los próximos, terminamos eligiendo el equipo que más ilusión nos genera. Esa es la magia del fútbol.
Ya sabemos cómo juega el equipo de Didier Deschamps y Kylian Mbappé. También sabemos que Lamine Yamal escucha a Luis de la Fuente y asimila sus conceptos. España y Francia se han enfrentado en 38 ocasiones, con un balance favorable para la Roja: 18 victorias, frente a 13 de los bleus y 7 empates. Cada vez que se enfrentan, ofrecen partidos intensos y de gran nivel técnico por la calidad de los futbolistas que están en la cancha.
Hoy, a las dos de la tarde, el duelo se definirá en el mediocampo. El control del balón y, probablemente, el resultado dependerán del circuito español liderado por Rodri, Pedri y Dani Olmo frente a la intensidad física y el despliegue de Adrien Rabiot, Manu Koné y Michael Olise. Yamal y Mbappé serán los encargados de concretar. Mientras ellos se juegan el partido en la cancha, Felipe VI y Macron también se juegan mucho en las calles.