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Menos es más

"Mientras la crianza intensiva se ha vuelto cada vez más común, también han aumentado los niveles de ansiedad y depresión".

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Menos es más por Silvana Rizo Patrón.
Reflexionar acerca de la paternidad y la maternidad.
Fecha actualización:
24/06/2026 - 07:00
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El Día del Padre me dejó reflexionando acerca de la paternidad y la maternidad, sobre lo que necesitan nuestros hijos, y sobre cómo podemos ser una mejor versión para ellos desde nuestro rol. Al inicio de sus vidas, es importante que estemos muy en sintonía con ellos y sus necesidades, evitando, en lo posible, su frustración. Esto es especialmente cierto en la infancia temprana. Paradójicamente, si hacemos un buen trabajo, pasaremos los años siguientes aprendiendo a hacer cada vez menos por ellos. 

Es lo que siento que me viene pasando, ahora que mi hijo ha dejado de ser un bebé para convertirse oficialmente en un niño. Con ello, he visto cómo mi rol maternal se ha transformado y ahora tiene exigencias distintas. Cada vez que me encuentro en situaciones en las que mi impulso inmediato es intervenir y ayudarlo, intento detenerme un momento y preguntarme si esas experiencias negativas que quisiera ahorrarle son precisamente las que necesita él para crecer y desarrollar su autonomía.  

Tenemos la idea de que ser buenos padres implica estar presentes, atentos y disponibles, pero también es cierto que a los hijos hay que criarlos con un poco de hambre y un poco de frío. A mi parecer, esto aplica desde la niñez y las investigaciones parecen respaldarlo.  

La socióloga Sharon Hays acuñó el término “crianza intensiva” para referirse a una forma de ser padre y madre caracterizada por una enorme inversión de tiempo, energía y atención en los hijos.  Bajo este modelo, parecería que los buenos padres deben anticiparse a cada necesidad, supervisar constantemente y minimizar cualquier incomodidad.  

No obstante, una serie de investigaciones ponen en tela de juicio esta idea. Lejos de fortalecer a los niños, intervenir en exceso puede transmitirles la idea de que el mundo es demasiado peligroso para que se valgan por sí mismos. Con el tiempo, esto puede afectar su sentido de autonomía y su autoestima.  

Asimismo, en las últimas décadas, mientras la crianza intensiva se ha vuelto cada vez más común, también han aumentado los niveles de ansiedad y depresión tanto en padres como en hijos. Aunque es un fenómeno multicausal, los estudios sugieren que la sobreprotección podría jugar un rol importante en esto.  

Los estudios muestran que hacer menos por los niños y permitirles hacer más por sí mismos suele beneficiar a ambas partes. Es importante darles espacio para jugar de forma independiente, fomentar que realicen tareas en el hogar y respetar sus necesidades de autonomía. A veces, para lograr más en la crianza, nos toca hacer menos como padres.  

 

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