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Oveja negra

"Veo que estas personas artísticas son consideradas las “ovejas negras” dentro de familias que no comprenden ni comparten del todo sus valores personales y sus estilos de vida más libres".

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Artista.
La oveja negra como motor de cambio.
Fecha actualización:
20/08/2025 - 10:35
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¿Alguna vez te has sentido un extraño dentro de tu propia familia? A lo largo de los años, me he encontrado con muchas personas sensibles, creativas y artísticas que, paradójicamente, se sienten solas dentro de sus propias familias. Personas que no encuentran un punto de referencia ni un sentido de pertenencia en su entorno cercano, porque perciben a los demás como más pragmáticos, racionales y desconectados de su mundo emocional y creativo. Esto lo he visto tanto en mi recorrido personal como en mi consulta privada. En mi experiencia, es algo que puede traer mucho sufrimiento a esas personas creativas y sensibles, pero al mismo tiempo, conlleva una oportunidad de crecimiento y desarrollo tanto para ellas como a nivel de grupo.  

Si bien el talento tiene una base hereditaria importante y la genética influye, no lo hace de forma inequívoca, ya que aporta solo un potencial que luego el entorno moldea, sea para desarrollarlo o inhibirlo. Además, muchas veces el talento se “salta” generaciones, con lo cual puede haber sido heredado de un antepasado que no se conoce, o con quien se tiene una relación distante. Por eso nos encontramos con estas personas que son únicas, en comparación al resto de su familia cercana.  

Volviendo a mi experiencia, en ocasiones veo que estas personas artísticas son consideradas las “ovejas negras” dentro de familias que no comprenden ni comparten del todo sus valores personales y sus estilos de vida más libres, espontáneos, e incluso desestructurados. Entonces, son rechazadas o menospreciadas, por supuesto de manera injusta. En realidad, muchas veces lo que ocurre es que son depositarias de contenidos psicológicos inconscientes del resto del clan, como ansiedades, heridas y asuntos no resueltos. Así, sirven como “chivo expiatorio” para el resto de la familia: el problema lo depositan afuera, en ese miembro “frágil”, el cual sin darse cuenta se presta para ello, justamente por ser sensible, en lugar de hacer el trabajo difícil de mirarlo dentro de sí mismos y trabajarlo individualmente.  

Todo este fenómeno trae una oportunidad de crecimiento enorme, por un lado, para la familia, ya que ese miembro “diferente” desafía el statu quo de las cosas, les refleja aquello que no quieren ver, y puede así poco a poco ayudar a liberar y evolucionar al grupo familiar. En cuanto a la persona sensible, esta puede desarrollar un mayor nivel de autonomía, resiliencia y fortalecerse en el proceso.

 

(silvanarp@gmail.com)

 

 

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