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La extrema derecha gana en Latinoamérica

"La realidad objetiva es que estas elecciones de la última década no se dan por un tema ideológico, porque los presidentes de izquierda no ganaron por ser progresistas o por su posición de izquierda, sino que más bien ganaban porque representaban algo nuevo o distinto al gobierno de entonces".

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Columna por Richard Arce
Fecha actualización:
23/06/2026 - 07:05
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Con el triunfo virtual a la presidencia en Colombia de Abelardo de la Espriella, se confirmaría que tenemos un país más de Latinoamérica con un nuevo presidente electo de la extrema derecha, sumándose a Bolivia, Chile, Ecuador, recientemente Perú y ahora Colombia. Se diría que se está generando un nuevo eje de poder que emerge desde sectores conservadores y con discursos disruptivos, pero que tienen el gran reto de dirigir a sus países en un escenario polarizado, porque si algo ha caracterizado a estos presidentes electos es que sus triunfos han sido muy estrechos.

Mi lectura política es que estos resultados electorales se dan más por oposición al presidente en funciones, que justamente representaba todo lo contrario y era del otro eje ideológico, a excepción de Ecuador que viene de un proceso transitorio, por la disolución de su parlamento. Este proceso de transición de gobiernos llamados de izquierda a ahora de derecha, podría llevarnos a la confusión de creer que son procesos naturales y que la elección se da por antagonismos y sucesión de la izquierda a la derecha; ese tipo de análisis es muy superficial y, en realidad, estas elecciones tienen un trasfondo mayor, que se debería desmenuzar para entender las complejidades que se dan tras cada proceso electoral.

La realidad objetiva es que estas elecciones de la última década no se dan por un tema ideológico, porque los presidentes de izquierda no ganaron por ser progresistas o por su posición de izquierda, sino que más bien ganaban porque representaban algo nuevo o distinto al gobierno de entonces. Ahora se puede hacer ese mismo análisis en varios de los países incluyendo Perú. No ganan ahora las elecciones por ser de derecha, simplemente ganan porque la mayoría de los electores quiere un cambio, algo nuevo, y para esto ayudó la estigmatización que se ha hecho a los gobiernos de izquierda.

En nuestro país, la descalificación de un gobierno de izquierda, con el sambenito de “comunismo” y “terrorismo”, ha generado miedo en amplios sectores y era evidente que una opción que se oponía a cualquier candidatura de izquierda iba a tener una oportunidad de ganar las elecciones, como ahora se ha dado. Keiko Fujimori no gana por ella, gana porque es la única opción para ese amplio sector que simpatiza con la derecha, porque en la dispersión de tanto candidato, se perdieron las posibilidades de concentrar votos en torno a una candidatura de consenso en la derecha y ahí saca ventaja el fujimorismo.

Pero no pueden cantar victoria, por la propia naturaleza de Latinoamérica, estos ciclos políticos se hacen cada vez más cortos y en las próximas elecciones podríamos ver que vuelvan a emerger presidentes progresistas.

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