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Diferencias entre boca de urna, conteo rápido y conteo oficial

"Seguidores del probable perdedor ahora reclaman fraude y llaman a salir a la calle “a defender el voto”, cuando este se defiende aceptando el conteo final", señaló Felipe Morris.

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"Las encuestadoras no cuentan todos los votos, sino que trabajan estadísticamente sobre muestras", comentó el economista (IMAGEN: CHATGPT).
Fecha actualización:
16/06/2026 - 08:15
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Luego de la elección del pasado 7 de junio, se generó mucha confusión por las diferencias entre resultados de boca de urna y conteo rápido, y entre encuestadoras. En la boca de urna Keiko Fujimori superó a Roberto Sánchez y en el conteo rápido fue al revés. Sin embargo, las encuestadoras indicaron, en ambos casos, que los resultados estaban dentro de sus márgenes de error y, por lo tanto, existía un empate técnico. Es conveniente repasar cómo se calculan estas distintas cifras. 

Mucha gente, al ver las cifras, asumió como definitivos los datos del conteo rápido, dando por ganador a Sánchez, desoyendo lo del empate técnico y la recomendación de esperar al conteo final de la ONPE. Las encuestadoras no cuentan todos los votos, sino que trabajan estadísticamente sobre muestras. La boca de urna y el conteo rápido son dos herramientas totalmente distintas, con niveles de precisión muy diferentes, donde ninguna te indica el resultado exacto de la elección.

En la boca de urna, los encuestadores le piden a un grupo de votantes en una muestra de mesas cuidadosamente seleccionadas que informen cómo votaron. Su exactitud depende de la calidad de la muestra y de la honestidad del ciudadano. Como se basa en testimonios en una muestra de centros de votación, su margen de error suele ser bastante amplio (normalmente alrededor de 3%). Es una razonable “fotografía del momento” para dar un primer estimado del resultado, pero no es definitiva.

Por otro lado, el conteo rápido se basa en votos reales en una muestra de mesas de votación elegidas con la intención de acercarse al universo de votantes. Los encuestadores esperan a que los miembros de mesa terminen de contar los votos y firmen las actas de las mesas seleccionadas, para luego tomar los datos exactos de la votación. Al basarse en actas reales, el conteo rápido suele tener un margen de error menor que el de boca de urna, pero no es cero.

El conteo rápido es más preciso porque no se basa en respuestas del ciudadano sobre su voto, sino sobre lo consignado en las actas de las mesas de votación. ¡Pero no de todas! Por ello existen los márgenes de error en ambos cálculos, siendo mayores en la boca de urna. Como no puedes contar todo el universo, tienes que asumir que puede haber una desviación por el simple hecho de estar usando una muestra. Esa “desviación” es el margen de error y se determina por la metodología de selección de las mesas, que no es infalible. El conteo oficial que cuenta todos los votos es el único que lo es.

La segunda vuelta terminó en resultados muy estrechos entre ambos contendores, dentro del margen de error, impidiendo que las encuestadoras pronostiquen un ganador y obligándolas a declarar un empate técnico. Muchos entendieron mal los resultados y los dieron por definitivos. Tal vez ayudaría que, cuando la boca de urna o conteo rápido resulta en empate técnico, no se permita mostrar los porcentajes de cada candidato.

Seguidores del probable perdedor ahora reclaman fraude y llaman a salir a la calle “a defender el voto”, cuando este se defiende aceptando el conteo final. Mayor claridad sobre el trabajo de las encuestadoras y las limitaciones de sus pronósticos evitaría caer en estos llamados a protestar que no cambian los resultados y suelen terminar en violencia.

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