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El rebaño de los despiertos

“Estamos en una época donde las respuestas fáciles son más seductoras que la posibilidad, mucho más aburrida, de aceptar que el mundo es complejo y que nadie tiene todas las respuestas”.

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Machosfera
Documental de Louis Theroux: dentro la machósfera
Fecha actualización:
30/05/2026 - 07:46
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Hace un par de meses vi el documental de Louis Theroux: dentro la machósfera. En varios encuentros, el periodista conversa con influencers que defienden una visión donde el hombre debe ser dominante, exitoso, fuerte y sexualmente libre, mientras la mujer debe ocupar un rol más tradicional. Algunos venden cursos para hacerse millonario. Otros prometen revelar los secretos de las relaciones. Varios hablan de “despertar” y de descubrir verdades que el resto de personas no puede ver.

La machósfera o manósfera es una comunidad digital formada por influencers, podcasters y creadores de contenido que hablan principalmente a hombres jóvenes. Defienden ideas como que el hombre puede tener múltiples parejas; la mujer, en cambio, debe ser fiel. Ellos pueden exhibir su vida privada para generar ingresos; ellas no deberían hacerlo. Sus contradicciones no les quitan seguidores.

Pero el éxito de la machósfera no se explica únicamente por esas ideas. Si así fuera, sería un fenómeno mucho más pequeño. Su comunidad vende algo más atractivo: una identidad completa. No ofrece solo una opinión sobre las relaciones entre hombres y mujeres, sino una promesa de éxito. Te enseña cómo ser más fuerte, más seguro, más atractivo, más rico y, por supuesto, más inteligente que quienes te rodean. Además, te hace sentir parte de un grupo especial que ha descubierto verdades que el resto todavía no comprende.

En el documento “Conceptos clave para comprender la manósfera/machósfera en México”, desarrollado desde el PNUD México, la describe como una red de comunidades en Internet que le habla directo a los jóvenes que se sienten aislados y comparten consejos para tener éxito en sus relaciones amorosas.

En otras palabras, vende estatus. Por eso muchos jóvenes llegan buscando consejos sobre ejercicio, autoestima o relaciones personales y terminan encontrando un paquete mucho más amplio. Aparecen discursos contra el feminismo, teorías conspirativas, desconfianza hacia los medios de comunicación, rechazo a consensos científicos y promesas de riqueza rápida. Todo viene en el mismo combo.

El documental de Louis Theroux estrenado en Netflix este año sobre este fenómeno muestra justamente cómo algunos de estos influencers han construido negocios enteros alrededor de esa narrativa. Lo interesante no es solo lo que dicen, sino la necesidad que logran satisfacer. En una época donde muchas personas enfrentan incertidumbre sobre el trabajo, las relaciones o incluso sobre quiénes quieren ser, la machósfera ofrece algo muy valorado: certezas.

Siempre tiene una explicación sencilla para problemas complejos. Siempre tiene un culpable. Siempre tiene una respuesta.

No es un fenómeno lejano. En el Perú encontramos figuras que se presentan como hombres “despiertos”, capaces de ver aquello que la mayoría no ve. Uno de ellos es Juan Francisco Escobar, quien suele combinar esa idea con cuestionamientos a conocimientos ampliamente aceptados, desde consensos científicos hasta teorías que bordean lo conspirativo. Lo interesante es que la lógica es muy parecida a la que se observa en otras partes del mundo: la convicción de pertenecer a una minoría que conoce la verdad mientras el resto permanece engañado.

Muchos de sus referentes hablan constantemente de libertad de pensamiento. Invitan a desconfiar de todo, a no seguir al rebaño y a pensar por cuenta propia. Sin embargo, terminan construyendo comunidades donde miles de personas consumen los mismos contenidos, repiten las mismas frases y llegan a conclusiones sorprendentemente parecidas.

Se presentan como revolucionarios, pero varias de sus ideas son bastante antiguas. Se consideran independientes, pero dependen de gurús que les explican cómo deben vivir, qué deben pensar y a quién deben culpar.

Estamos en una época donde las respuestas fáciles son más seductoras que la posibilidad, mucho más aburrida, de aceptar que el mundo es complejo y que nadie tiene todas las respuestas.

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