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Atrapados entre zanjas y desmontes: Vecinos de Surquillo padecen por obras (FOTOS)

Municipalidad y Sedapal realizan trabajos simultáneos en la avenida Principal desde hace más de un mes, perjudicando a vecinos, choferes y negocios.

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Vecinos viven una pesadilla a diario para poder salir de sus viviendas.
Fecha actualización:
11/06/2026 - 20:22
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Caos en Surquillo. Dos obras simultáneas se han convertido en una verdadera pesadilla para los vecinos de la avenida Principal, especialmente en el cruce de las avenidas Principal y Villarán, donde los trabajos de Sedapal se prolongan por más de un mes sin una fecha clara de culminación y han desatado la furia de residentes, choferes y comerciantes.

La situación es crítica: la vía luce destruida, con zanjas abiertas, montículos de desmonte y un espacio reducido que apenas permite el paso de vehículos. A esto se suma la ejecución paralela de obras de ciclovía por parte de la Municipalidad de Lima, generando un escenario que los vecinos califican de “insostenible”.

Los residentes denuncian que el acceso a sus propias viviendas se ha vuelto una odisea. Varios aseguran que ya no pueden ni siquiera sacar o guardar sus vehículos sin exponerse a daños o accidentes, debido al peligro de las excavaciones abiertas.

“Es un exceso lo que está pasando. No podemos salir tranquilos porque hay zanjas por todos lados. Ya varios carros de vecinos han caído y han tenido que llamar grúa”, relató indignada a Perú21 una de las residentes de la zona afectada.

Agregó que la comuna ha cerrado parte de la vía que permitía girar hacia la izquierda en la cuadra 9 de la avenida y esto ha causado muchísimo más tráfico.

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Los conductores que transitan diariamente por esta arteria también enfrentan el caos. Las vías estrechadas, sumadas a la tierra y el desorden, han generado congestión constante y maniobras riesgosas que podrían terminar en tragedia en cualquier momento.

Los comerciantes tampoco han sido ajenos al impacto. Muchos aseguran que sus negocios han visto reducidas sus ventas debido a la dificultad de acceso y la incomodidad para los clientes. La sensación general es de abandono total por parte de las autoridades.

“Tenemos pérdidas todos los días. La gente ya no quiere venir porque no hay cómo estacionar ni caminar. Nadie nos da una solución”, señaló un trabajador mortificado.

La molestia crece aún más porque, pese a los reiterados llamados a Sedapal, los vecinos aseguran no haber recibido información clara sobre la duración de los trabajos. El único dato visible es un letrero de obra que indica que debían culminar el 5 de junio, fecha que ya fue superada sin ningún avance significativo.

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“¿Cómo es posible que digan que terminaba el 5 de junio y seguimos igual o peor? No hay nadie que dé la cara. Es un abuso”, protestó otro residente.

La falta de coordinación entre entidades también ha sido duramente cuestionada. Para los vecinos, resulta incomprensible que Sedapal y la Municipalidad de Lima ejecuten obras simultáneamente en la misma zona sin prever el impacto, dejando un escenario caótico y peligroso.

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Casos similares en Lima han mostrado cómo las obras sin control pueden deteriorar la calidad de vida de los ciudadanos, generando dificultades de acceso, polvo y riesgos viales constantes. 

Por ahora, la incertidumbre es total. Mientras las zanjas siguen abiertas y el polvo cubre la zona, los vecinos exigen respuestas inmediatas, soluciones urgentes y, sobre todo, respeto. Porque lo que hoy viven no es una simple incomodidad: es una crisis que pone en riesgo su seguridad y su día a día.

 

 

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