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La niñera digital

"Prohibir pantallas en casa o en la escuela puede dar tranquilidad momentánea, pero no forma criterio, autocontrol ni ciudadanía digital".

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"Necesitamos una política pública de crianza digital: formación familiar, regulación de plataformas, cyberseguridad, contenidos adecuados y espacios públicos seguros para jugar, leer, convivir".
Fecha actualización:
22/05/2026 - 07:00
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La crianza digital no empieza cuando un niño recibe su primer celular, empieza cuando una pantalla calma una rabieta, acompaña una comida, entretiene en el auto o le da un respiro a un adulto agotado. El Banco Mundial llama a esto la “niñera digital”: termina siendo una respuesta práctica a problemas reales de tiempo, estrés, cuidado y falta de espacios físicos seguros.

En la primera infancia, las pantallas pueden desplazar experiencias irreemplazables: conversación, juego libre, movimiento, sueño, frustración y vínculo afectivo. La OCDE advierte, además, que el bienestar digital no depende solo del tiempo de pantalla, sino del tipo de actividad, el acompañamiento adulto, el diseño de las plataformas y las condiciones de vida de cada niño.

Prohibir pantallas en casa o en la escuela puede dar tranquilidad momentánea, pero no forma criterio, autocontrol ni ciudadanía digital. Nuestros menores ya viven en un mundo digital; desconectarlos solo posterga el problema y puede ampliar brechas. La pregunta es cómo evitamos que lo digital reemplace lo esencial ahora y en el futuro.

Necesitamos una política pública de crianza digital: formación familiar, regulación de plataformas, cyberseguridad, contenidos adecuados y espacios públicos seguros para jugar, leer, convivir. La escuela no puede limitarse a hacer que los celulares se apaguen: debe enseñar hábitos digitales, pensamiento crítico, autocuidado, privacidad y uso creativo de la tecnología.

Criar en tiempos digitales exige estar presentes. No para vigilar cada clic, sino para recuperar conversaciones, rutinas, límites y vínculos. Porque cuando los adultos, la escuela y el Estado se ausentan, alguien ocupa ese lugar sin la menor intención de cuidarlos.

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