PUBLICIDAD

La banda presidencial

"Si analizamos el contenido de la infame comunicación de Rospigliosi, no solo tiene errores semánticos, sino que está atentando contra la seguridad jurídica del país (...)"

Imagen
rixhar
Fecha actualización:
24/07/2026 - 07:10
Escucha esta nota

Tan intrascendente es el gobierno de Balcázar, que permite que hasta el presidente del Congreso le dicte cuándo debe entregar la banda presidencial y le diga hasta qué momento durará su gobierno, 26 de julio, como dice la misiva pública remitida a Palacio de Gobierno. Esta carta parece más un ultimátum que una comunicación formal entre poderes del Estado; es un escándalo y la muestra de que el gobierno de Balcázar es un títere en el poder y que lo digitan desde el pacto mafioso que nos ha venido gobernando.

Si analizamos el contenido de la infame comunicación de Rospigliosi, no solo tiene errores semánticos, sino que está atentando contra la seguridad jurídica del país, porque en términos prácticos, está queriendo que se dé un vacío de poder entre el 26 y el 28 de julio, cuando nuestra propia Constitución garantiza el proceso de transferencia de mando y obliga a que no se genere ningún tipo de vacío de poder, ni por un minuto.

Además, la tradición constitucional en tiempos contemporáneos para la transición de mando estilaba que el presidente saliente entregaba la banda presidencial al titular del Congreso, para que este a su vez se la entregue al mandatario electo, formalizándose con este acto protocolar la transición y la toma de mando del país. Definitivamente, es un acto simbólico que tiene mucha importancia para legitimar el poder del nuevo presidente y se ha dado durante los últimos 25 años, con la salvedad del exabrupto de la congresista Maricarmen Alva, que le negó el ingreso al Congreso al presidente Sagasti.

Ahora pretenden hacer lo mismo, desacatar lo establecido en la Constitución en su artículo 115 y que se interpreta con la Ley 27375, para que se dé efectivamente la sucesión de mando presidencial; todo por un capricho e intereses subalternos que nos dejarían un vacío de poder, que puede ser hasta peligroso para la gobernabilidad.

Que quede claro que Balcázar es casi un fantoche, que con sus acciones denigra la investidura presidencial, pero así no nos guste, tiene el poder hasta el 28 de julio, donde tiene la obligación de facilitar la sucesión de mando, como corresponde y se ha hecho tradición en estas décadas, entregando formalmente la banda presidencial al nuevo presidente del Congreso.

Un dato adicional para la anécdota: si se hiciera como quiere Rospigliosi, él tampoco ya podría recibir la “banda presidencial”, porque él tampoco ya sería congresista, según su lógica, un absurdo, mejor dicho, otro capricho de un obcecado con el poder que le ha caído de suerte.

TAGS RELACIONADOS