Hay lugares donde la comida no solo se sirve: se comparte, se recuerda y se queda contigo. Jerónimo es uno de ellos. Desde que abrió sus puertas en 2016 en Lima, este espacio se convirtió en refugio de quienes buscan disfrutar sin apuros, prolongar las sobremesas y hacer de cada plato una experiencia.
El MIDAGRI oficializó la fecha con el objetivo de revalorar la tradición y dinamizar la economía de los productores de insumos.
El chef Moma Adrianzén, viajero incansable que cocinó en rincones tan distintos como Malasia, Irlanda, Argentina o Perú, trae a la mesa su propio mapa del mundo. Su cocina es un puente entre culturas: sabores asiáticos que dialogan con lo mediterráneo, toques mexicanos que se funden con raíces peruanas. Todo bajo una premisa sencilla pero poderosa: que el disfrute nunca tenga prisa.
Hoy Jerónimo se renueva. El local luce distinto: nuevas mesas, sillas y una barra que invita a quedarse más tiempo. Y la carta crece como un viaje inesperado: se suman secciones de sushi, tacos, hamburguesas y una coctelería pensada para recorrer estilos y memorias.
El espíritu, sin embargo, no cambia. Jerónimo sigue siendo ese restaurante donde uno se siente a gusto, donde comer lentamente se convierte en un acto de celebración. Un lugar que nos recuerda que la mesa puede ser también un hogar.
DATO
Jerónimo está en Mariscal La Mar 1209, Miraflores.
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