Hoy, 16 de octubre, se celebra el Día Mundial del Pan, una fecha que honra la tradición y el trabajo de miles de panaderos en todo el mundo.
En el Perú, esa historia tiene un corazón andino: Oropesa, en Cusco, donde el amanecer huele a pan y fe. Precisamente, durante los Premios Summmun se otorgó el reconocimiento de panadería tradicional al pan chuta con el auspicio de Aicorp.
El Gran Premio SUMMUM 2025 fue otorgado a Astrid & Gastón, restaurante creado por Astrid Gutsche y Gastón Acurio. Conversamos con la cofundadora de este emblemático espacio.
A 27 kilómetros de la ciudad imperial, los hornos de barro despiertan antes que el sol para dar vida al pan chuta, un círculo dorado donde se mezclan la devoción, la memoria y el oficio ancestral de un pueblo que hornea su historia cada madrugada.
Los panaderos de Oropesa sostienen que el alma del chuta reside en el agua del apu Pachatusan —la montaña tutelar que da fuerza a la masa—.
Con sus 30 o 40 centímetros de diámetro, el chuta deslumbra por su textura esponjosa y su sabor suave, perfumado con anís, canela y manteca. Su forma generosa encierra siglos de práctica artesanal, transmitida de generación en generación.
Los panaderos de Oropesa sostienen que el alma del chuta reside en el agua del apu Pachatusan —la montaña tutelar que da fuerza a la masa— y en la bendición de la Virgen del Carmen, patrona del pueblo, cuya protección acompaña cada hornada.
La tradición oral también recuerda la historia del Niño Panadero, aquel que repartía panes y, de manera milagrosa, devolvía el dinero a los padres.
Desde las tres de la madrugada, las panaderas y panaderos reavivan el fuego con leña de eucalipto, amasan con ritmo paciente y estampan cada pieza con su sello familiar, un gesto de identidad que se repite como un ritual ancestral. El aroma del pan recién horneado se expande por el valle y marca el inicio de un nuevo día.
El pan chuta es parte inseparable de la vida andina: se comparte en fiestas patronales, se ofrece como obsequio o se entrega en ofrenda. En las ferias y mercados, su venta se convierte en una celebración de voces, risas y humo.
TRADICIÓN RECONOCIDA
Más del 80% de los pobladores de Oropesa vive del pan.
En reconocimiento a esta tradición, la Ley N.º 31389, promulgada en 2022, declaró oficialmente al distrito como la Capital Nacional del Pan. Este 2025, su legado volvió a ser aplaudido en los Premios Summum, donde Oropesa fue reconocida por preservar una de las expresiones gastronómicas más auténticas y emblemáticas del país.
En Oropesa, el pan no solo alimenta: guarda la memoria de un pueblo que sigue horneando su fe y su historia, cada amanecer, entre fuego, harina y esperanza.
¿POR QUÉ SE CELEBRA EL DÍA MUNDIAL DEL PAN?
El Día Mundial del Pan se celebra cada 16 de octubre desde 2006, impulsado por la Federación Internacional de Panaderos (UIB), con el propósito de rendir homenaje a uno de los alimentos más antiguos y universales de la humanidad.
La fecha no es casual: coincide con el Día Mundial de la Alimentación, instaurado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1979, que recuerda la importancia del acceso a una nutrición adecuada y sostenible.
El pan simboliza vida, trabajo, comunidad y cultura, y su conmemoración busca destacar la labor de los panaderos artesanales en todo el mundo, así como la necesidad de valorar los ingredientes locales, las tradiciones ancestrales y los vínculos que genera compartir este alimento.
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