Datos recientes, a nivel global y regional, subrayan la trascendencia de las pymes en general. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estas representan más del 90% de las empresas a nivel mundial y generan entre el 60% y el 70% del empleo total. En América Latina y el Caribe, estas cifras son aún más impactantes: las pymes contribuyen con un promedio del 50% del producto interno bruto (PIB) y con el 70% de la creación de puestos de trabajo, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
En Perú, el crecimiento del sector pymes alcanza un porcentaje muy alto del tejido empresarial, más del 99%, y genera aproximadamente el 60% del empleo formal, siguiendo los resultados del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en 2024.
"Más del 99% del tejido empresarial está conformado por las pymes. Ellas generan aproximadamente el 60% del empleo formal, según el INEI”.
Impacto real
Más allá de los números, los efectos positivos que generan las pymes pueden resumirse en creación de empleo e impulso del desarrollo económico y social.
Pero el desglose de su impacto se manifiesta directamente en el bolsillo de las familias y en la dinámica de los mercados locales. Un informe de la Corporación Financiera Internacional (IFC) estima que la falta de acceso a financiamiento para las pymes en los mercados emergentes asciende a más de US$ 5.2 billones anuales, una brecha que, de cerrarse, haría explotar el potencial contenido de estas empresas por falta de financiamiento. Cada sol invertido en una pyme tiene un efecto multiplicador en la economía circular, pues fomenta la compra de insumos a otros negocios locales y fortalece la cadena de valor interna.
La generación de empleo de calidad y bastante accesible para jóvenes, mujeres y personas mayores o con menos experiencia es una alternativa muy valorada. Trabajos más flexibles y personalizados suelen ser cruciales para el desarrollo profesional y personal de sus empleados.
Otra característica de estas empresas es el arraigo que tienen en sus comunidades. Su contribución a la economía e identidad de un barrio o ciudad reduce la dependencia de grandes corporaciones externas, permitiendo que la riqueza generada permanezca y se reinvierta localmente. Tienen, además, la capacidad intrínseca para adaptarse a las necesidades específicas de la población más cercana, brindando en muchas ocasiones ayuda comunitaria.
Más negocios. América Latina es la región más emprendedora del planeta: un 33% de las mujeres y un 37% de los hombres tienen intención de emprender.
Casos de Éxito
La inversión en programas de capacitación y asistencia técnica para pymes, el acceso a financiamiento asequible y la simplificación de trámites burocráticos son algunas de las medidas clave que los gobiernos y las instituciones financieras implementan para maximizar el potencial de este sector. Los resultados no siempre son los esperados, pero existen muchos que al haber obtenido el apoyo que necesitaban han sentado las bases para despegar. Aquí tres casos emblemáticos:
- Distribuciones Ferrer (Lima): Creada en 2018 y dedicada a la venta y distribución de productos alimenticios masivos, estuvo a punto de cerrar al inicio de la pandemia. El acceso oportuno al programa Reactiva Perú hizo que no se dé por vencida. Al poco tiempo, logró expandir su distribución a distritos del Callao y Lima Norte y ahora cuenta con más de 12,000 puntos de venta. Actualmente, está desarrollando una plataforma de atención digital para bodegueros a través de una aplicación de WhatsApp.
- Tappoyo. Dirigida a mujeres rurales, esta fintech otorga créditos abordando la exclusión financiera que históricamente ha enfrentado este grupo poblacional. El sistema de crédito colectivo que utiliza se llama Mujeres Pro y agrupa a emprendedoras de una misma localidad para evaluar y desembolsar préstamos en menos de cinco días. Bajo el lema “convertimos a mujeres invisibles en emprendedoras invencibles” ya son más de 4 mil las beneficiadas.
- Proyecto Avanzar Rural: Subraya la importancia del apoyo técnico y financiero específico para la mejora de la productividad y la calidad en el sector agrario.
Este proyecto, que nace de la firma del Convenio de Financiación entre el Perú y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), se ha convertido en un motor de transformación para miles de pequeños productores de Amazonas, Áncash, Cajamarca, Lima y San Martín. A través de la financiación de planes de negocio y la mejora de las capacidades de producción y comercialización, ha impactado positivamente en más de 15,000 hombres y mujeres del campo.
Financiamiento. Hacen falta US$5.2 billones anuales para pymes de mercados emergentes.
Manos amigas
Está claro que el apoyo dirigido, ya sea a través de líneas de financiamiento especiales o programas de asesoría para la formalización o que impulsan la productividad y la exportación, es una herramienta crucial para superar desafíos de diversa índole.
Por ello hacemos una lista de algunas de las entidades e iniciativas que acompañan a las pymes en su camino hacia el éxito.
- Entidades gubernamentales: Si bien sus programas pueden variar, ministerios como el de la Producción (Produce) —a través de programas como StartUp Perú o Innóvate Perú— son claves en la promoción de la innovación y la digitalización. De igual manera, Cofide ofrece financiamiento y garantías que facilitan el acceso a capital para las pymes. Promperú, a través de la Ruta Exportadora, capacita a las pymes en gestión empresarial y las apoya en su proceso de internacionalización.
- Gremios empresariales y cámaras de comercio: Organizaciones como la Cámara de Comercio de Lima (CCL), la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) o la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) ofrecen asesorías, capacitaciones, ferias y redes de contacto que son vitales para el crecimiento de las pymes.
- Banca y microfinancieras: Desempeñan un rol crucial al proporcionar acceso a crédito, fundamental para la inversión y expansión de las pymes. Más allá del financiamiento, algunas ofrecen programas de educación financiera y asesoría.
- Incubadoras y aceleradoras de negocios: Entidades como Wayra (Telefónica), UTEC Ventures, Bioincuba (Universidad Cayetano Heredia), y otras vinculadas a diversas casas de estudios, son esenciales para el desarrollo de emprendimientos de base tecnológica o con alto potencial de crecimiento. Ofrecen mentoría, espacios de coworking, acceso a redes de inversores y acompañamiento en la estructuración del negocio.
- Organizaciones no gubernamentales (ONG) y fundaciones: Muchas ONG, con financiamiento internacional o local, implementan programas de capacitación técnica, gestión empresarial y acceso a mercados para pymes, especialmente en zonas rurales o para poblaciones vulnerables.
- Consultoras y empresas de servicios especializados: Un creciente número de empresas privadas ofrece servicios de consultoría en marketing digital, finanzas, contabilidad, legal, recursos humanos y otros, adaptados a las necesidades y presupuestos de las pymes.
- Kunan: Plataforma de emprendimientos sociales que articula con diversos sectores para generar conexiones, alianzas y oportunidades de desarrollo para el emprendimiento social. Desafío Kunan se ha convertido en el premio anual más importante y de mayor exposición sobre emprendimiento social en el Perú.
Aprovecha la NUEVA EXPERIENCIA, recibe por correo y por Whatsapp nuestro periódico digital enriquecido. Perú21 ePaper.
VIDEO RECOMENDADO