Un equipo internacional de científicos logró un avance histórico en la exploración del universo al medir por primera vez la masa de un agujero negro supermasivo inactivo situado a unos 10.000 millones de años luz de la Tierra.
El hallazgo fue posible gracias a las capacidades del telescopio espacial James Webb, considerado el observatorio más potente jamás construido para estudiar el cosmos.
Lanzada por la NASA en 1967, esta misión contribuyó a transformar el conocimiento científico sobre el planeta más cercano a la Tierra, convirtiéndose en un hito de la exploración espacial.
El objeto se encuentra en el centro de la galaxia MRG-M0138 y posee una masa estimada en 6.000 millones de veces la del Sol. Los investigadores lo describen como un “gigante dormido” debido a que actualmente no está absorbiendo grandes cantidades de materia ni emite la intensa radiación característica de los agujeros negros activos.
Para determinar su tamaño, los astrónomos analizaron el movimiento de las estrellas que orbitan alrededor del núcleo galáctico. Mediante una técnica conocida como dinámica estelar, el James Webb permitió rastrear la influencia gravitacional del agujero negro y calcular su masa con una precisión sin precedentes para una distancia tan extrema.
La medición representa un récord científico, ya que multiplica por aproximadamente quince la distancia máxima a la que se había logrado “pesar” directamente un agujero negro mediante este método.
Además, ofrece una ventana única para comprender cómo evolucionaban las galaxias y sus núcleos supermasivos cuando el universo tenía apenas una cuarta parte de su edad actual.
Los investigadores consideran que la inactividad tanto del agujero negro como de la galaxia anfitriona podría estar relacionada con el cese de la formación de nuevas estrellas.
Una de las hipótesis señala que, durante una etapa anterior de intensa actividad, el agujero negro expulsó o consumió gran parte del gas necesario para el nacimiento de nuevas generaciones estelares.
El descubrimiento abre nuevas posibilidades para estudiar agujeros negros supermasivos ocultos en el universo temprano.
Gracias a la sensibilidad del James Webb y al uso de fenómenos como las lentes gravitacionales naturales, los científicos esperan identificar más objetos similares y reconstruir con mayor detalle la historia de crecimiento de algunas de las estructuras más enigmáticas del cosmos.
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