¿Por qué te pertenecía y no te pertenecía a la vez?P: Es obvio (ríe, y hace referencia a su origen social, al color de su piel). La señora que me cuidaba, quien era arequipeña, me cantaba yaravíes. Era una música que estaba allí, pero cuya historia desconocía. Era algo fascinante, que podía tocar, pero que no era parte de mí. Sin embargo, siempre me interesó pues sentía vitalidad, algo que era de verdad, sin pose, una música totalmente auténtica. Soy una blanca con alma de india y de negra (risas).