El asesinato del líder militar de Hamas, Ahmad Jabari, arquitecto de esta conexión iraní-sudanesa, fue parte de esta guerra que se inició en una fase secreta y que, luego de que Hamas lanzara a Israel más de 800 cohetes a civiles en ciudades del sur e Israel, condujo a la fase inevitable y lamentable (por la muerte de civiles) de una confrontación directa para despojar al grupo islamista de los misiles iraníes.