¿Qué tratamientos sueles ofrecer a tus pacientes?
Trabajo principalmente con Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y Terapia de Pareja. Me considero más conductista, porque me enfoco en ayudar a la persona a identificar de pensamientos y conductas desde patrones observables. Sin embargo, a veces integro elementos del psicoanálisis, sobre todo cuando es necesario explorar la historia personal o los vínculos tempranos que siguen influyendo en la forma en que alguien se relaciona hoy.
¿Qué patologías son más frecuentes en los limeños?
En Lima, los casos más comunes son ansiedad, depresión, dependencia emocional y trastornos relacionados con el estrés. También hay muchos cuadros de burnout y somatización, probablemente por el ritmo de vida acelerado, la inseguridad y la falta de espacios para el bienestar mental. Además, en los últimos años he visto un aumento de casos con rasgos de Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), un diagnóstico relativamente nuevo y poco investigado en nuestro contexto. Justamente me centro bastante en este nicho, porque noté que muchas personas cercanas o pacientes presentaban características propias de este cuadro sin saberlo.
¿Cómo describirías a los peruanos, psicológicamente hablando?
Somos resilientes, pero muy reprimidos emocionalmente. Nos cuesta hablar de lo que sentimos y solemos funcionar en “modo sobrevivencia”. Culturalmente, hemos aprendido a resistir más que a procesar, y eso hace que muchos vivan con angustia o insatisfacción emocional sin entender del todo por qué. Además, seguimos arrastrando una dinámica muy conservadora y machista, donde se valora más la apariencia y el deber que el bienestar emocional. Eso hace que muchas personas crezcan desconectadas de lo que realmente sienten o necesitan.
Hay quienes dicen que los sudamericanos somos conservadores, hipócritas, tradicionales, desconfiados...
Sí, hay una mezcla interesante: somos muy cálidos y familiares, pero también tenemos miedo a romper estructuras. Nos preocupa mucho el “qué dirán”, y eso frena la autenticidad. A veces predicamos apertura, pero seguimos arrastrando creencias machistas, tabúes sexuales y una fuerte resistencia a la terapia, en especial de un publico masculino. Tengo algunos pacientes hombres que incluso prefieren no compartir con sus conocidos que van a terapia, lo que es menos común en mujeres.
¿Qué suele diferenciar más a hombres y mujeres en las terapias de pareja?
Algo que noto mucho es que la mayoría de las mujeres ya saben, en el fondo, la respuesta a lo que van a hacer —ya sea volver a caer el error o animarse a cambiar el patrón—, pero lo que buscan en terapia es ser escuchadas, comprendidas y validadas emocionalmente. Los hombres, en cambio, llegan buscando esas respuestas. Les cuesta más dar el paso de venir, muchas veces por el peso del machismo peruano y esa creencia de que “los hombres no lloran”. Incluso a varios les da vergüenza admitir que están yendo a terapia, pero cuando logran abrirse, hacen procesos muy profundos y valientes.
¿Cuál es el porcentaje de parejas que logra reconciliarse o solucionar sus problemas?
Depende mucho del momento en que llegan a terapia. Si acuden cuando aún hay vínculo y voluntad, la tasa de éxito puede ser del 60 al 70%. Pero cuando llegan ya desgastados o con vínculos paralelos, la terapia muchas veces sirve más para una separación saludable o para o para aprender a llevar una buena relación parental si tienen hijos.
¿Cuáles son los problemas más frecuentes en las parejas peruanas?
La falta de comunicación, los celos, la desconfianza, la desigualdad en los roles y los temas económicos. También la dependencia emocional y la dificultad para poner límites sanos. En muchos casos, el amor está, pero la manera de vincularse es disfuncional. Y es importante entender que el amor, no lo es todo, se necesita compromiso, comunicación, respeto, trabajo emocional constante de ambas partes y una serie de cosas para que una relación funcione.
¿La infidelidad es el síntoma de un problema mayor? ¿Se suele perdonar?
Sí, casi siempre la infidelidad es la consecuencia de un deterioro previo: falta de conexión emocional, mala comunicación o vacíos personales. No todos los casos son iguales: hay parejas que logran reconstruirse si hay transparencia y trabajo, pero otras solo ven mejor cerrar el ciclo. Generalmente, quienes logran reconciliarse son las parejas que tienen vínculos más fuertes, como hijos, familia o proyectos en común, como negocios. También están los casos de personas que siguen juntas, pero que en realidad no han perdonado, y vienen a terapia para poder soltar finalmente y continuar con la relación. Honestamente, es un proceso arduo; no es fácil, y no voy a mentir: trabajar una infidelidad requiere tiempo, compromiso y mucha voluntad de ambas partes.
De acuerdo a sus terapias de pareja, ¿qué tan importante es la sexualidad?
Muchísimo. No es lo único, pero es un reflejo del estado emocional de la relación. Cuando la pareja está desconectada emocionalmente, casi siempre se refleja en la intimidad. Y al revés: una sexualidad cuidada y comunicada puede fortalecer el vínculo y generar más complicidad.
¿Cuáles son los problemas sexuales más frecuentes en una pareja? ¿Impotencia, falta de apetito sexual, anorgasmia?
La falta de deseo y la desconexión emocional son los más comunes. Luego de eso, especialmente en hombres se ve mucho disfunción eréctil por ansiedad de desempeño. El stress del trabajo puede llegar a anular la vida sexual de una persona si no se maneja correctamente. El hombre peruano es muy trabajador así que es un problema que creería es más común de lo que imaginamos. Y en mujeres, anorgasmia o cambios hormonales que muchas veces se reflejan en la libido.
¿Al hombre peruano le cuesta comunicar sus sentimientos?
Muchísimo. Culturalmente se le ha enseñado que mostrar vulnerabilidad es debilidad. Por eso muchos hombres se sienten incómodos al hablar de emociones o no saben cómo hacerlo sin sentir que pierden autoridad.
¿La mujer peruana suele ser machista a la hora de elegir parejas?
Sí, definitivamente. La mujer peruana, en general, ha crecido en una cultura donde se le enseñó que el hombre es quien debe resolver, proteger y tomar las decisiones importantes. Entonces, muchas veces busca ese tipo de figura, incluso si eso implica renunciar a su propio poder. Es una forma de machismo aprendido, muy sutil, pero presente. Hay mujeres independientes, profesionales, que igual eligen hombres controladores o emocionalmente inaccesibles porque, en el fondo, asocian el amor con la idea de ser “cuidadas”.
TENGA EN CUENTA
"Soy psicóloga clínica, especializada en Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), Terapia de Pareja y actualmente curso una especialización en Psicología Forense. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en instituciones como el INEN y el INABIF, donde desarrollé talleres grupales y acompañé a personas en contextos de alta vulnerabilidad emocional. En mi práctica clínica abordo temas como la dependencia emocional, el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), la ansiedad, la depresión y el abuso narcisista. Aunque mi base es la Terapia Cognitivo-Conductual, también integro recursos del psicoanálisis y la terapia sistémica, y me mantengo en constante actualización con las técnicas terapéuticas más efectivas y basadas en evidencia. Además, soy creadora de contenido en @yoursafeplace.pe, un espacio donde comparto reflexiones, educación emocional y herramientas psicológicas para quienes buscan comprenderse, sanar y construir vínculos más conscientes."