El origen del chilcano aún es difuso.
Sí, pero eso no quiere decir que sea impreciso. Si nos ubicamos en la única referencia que tenemos del chilcano anterior a 1940, que es la que hace Eudocio Carrera –en la que se basa el libro–, el chilcano habría tenido su origen a fines del siglo IX y principios del siglo XX, entre los años 1898 y 1910. Es la misma época en la que surge La Palizada (agrupación de criollos). Carrera en sus memorias recuerda una jarana en la que celebró su cumpleaños que cayó en Miércoles de Ceniza, alrededor de 1900. Las dos únicas fechas probables son 1898 y 1910. En esa época ya bebían chilcanos, cuenta Carrera. Recordemos que la coctelería mundial nace a partir de 1860. Para 1900, se gesta en el mundo la mayor parte de las bebidas de vaso largo: gin con gin, gin tonic, cuba libre y el chilcano. En esa época se produce un boom en el Perú de las gaseosas, como la ginger ale. Había una gran afluencia de inmigración italiana e inglesa. Las pulperías (no existía el bar como hoy lo concebimos) estaban en manos de italianos en su mayoría, lo que conforma el cuadro que narra la tradición oral: que el chilcano está relacionado con un coctel italiano que le habrían llamado buongiorno. Aunque para Carrera, el chilcano era una versión del gin con gin.