El 11 de mayo de 1997 quedó grabado como una fecha histórica para la tecnología y el ajedrez. Ese día, la supercomputadora Deep Blue, desarrollada por IBM, derrotó al campeón mundial Garry Kasparov en la sexta y última partida de un enfrentamiento que simbolizó el inicio de una nueva era para la inteligencia artificial.
El duelo, disputado en Nueva York, llegaba empatado 2,5 a 2,5 antes del último encuentro. Sin embargo, la definición fue contundente: Deep Blue se impuso en apenas 19 movimientos, una caída inesperadamente rápida para quien era considerado uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos.
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Kasparov jugó con piezas negras y eligió la defensa Caro-Kann, una apertura caracterizada por su solidez y bajo riesgo. No obstante, la máquina sorprendió desde el inicio con un sacrificio de caballo que abrió líneas de ataque contra el rey del campeón ruso y dejó su posición comprometida desde los primeros movimientos.
La capacidad de cálculo de Deep Blue fue decisiva. Según IBM, el sistema podía analizar alrededor de 200 millones de posiciones por segundo, una ventaja imposible de igualar para cualquier ser humano. Esa potencia permitió que el ordenador encontrara secuencias tácticas demoledoras y mantuviera una presión constante sobre Kasparov.
Tras perder la posibilidad de enrocar y sin margen para reorganizar sus piezas, Kasparov terminó abandonando la partida. El marcador final fue de 3,5 a 2,5 a favor de Deep Blue, convirtiéndose en la primera vez que una computadora derrotaba a un campeón mundial vigente en un match bajo condiciones oficiales de torneo.
Años después, Kasparov reconoció que la derrota también tuvo un fuerte impacto psicológico. El ajedrecista sostuvo que llegó agotado al duelo definitivo y cuestionó algunos aspectos de la preparación del equipo de IBM, aunque posteriormente matizó sus críticas y aceptó la magnitud del avance tecnológico que representó Deep Blue.
Más allá del resultado deportivo, el enfrentamiento se convirtió en un símbolo del avance de la inteligencia artificial. La victoria de Deep Blue abrió el debate mundial sobre las capacidades de las máquinas para resolver problemas complejos y anticipó el protagonismo que la IA tendría décadas después en la vida cotidiana.
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