Hace unos días, el periodista Reynaldo Puma de la emisora Pachamama Radio en la región Puno tuvo un encuentro con el congresista y candidato presidencial Roberto Sánchez. En la entrevista, mientras era interpelado por Puma, Sánchez no tuvo más opción que confirmar que se abstuvo ante la decisión de destituir en diciembre de 2022 al entonces presidente Pedro Castillo después del golpe de Estado.
El periodista Puma le preguntó, "¿por qué se abstuvo si de alguna manera usted defendía a capa y espada a Pedro Castillo". El parlamentario, quien no esperaba la pregunta, esbozó un argumento muy jalado de los pelos para justificar su abandono. "El voto amarillo, el voto rojo son votos que cuentan en oposición a una vacancia. Los votos amarillos rechazan la vacancia, en la práctica parlamentaria", dijo Sánchez.
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"Ese día el presidente tomó la decisión personalísima en contra de todo lo que venía ocurriendo. Yo no tuve conocimiento ni pude entrar a la sala donde se dio la lectura (del golpe de Estado)", replicó.
Las votaciones en el Congreso permiten votos a favor (verde) y en contra (rojo). Una tercera opción es el voto en abstención (amarillo) para lavarse las manos alrededor de una decisión, por lo general, polémica.
AQUÍ PUEDE VER LA ENTREVISTA EN PACHAMAMA RADIO:
Publicación del 7 de abril justificando su votación cuando se definía la vacancia de su líder.
LA VACANCIA
El papel que desempeñó en el momento más crítico del gobierno castillista ha venido pasando desapercibido. El 7 de diciembre de 2022, frente a la votación de vacancia presidencial, Sánchez optó por la abstención. Esa decisión fue interpretada como un gesto de cobardía y oportunismo en su momento.
Libro de debates. Votación de Sánchez Palomino.
Su abstención fue vista como una traición doble: al presidente que lo sostuvo en el gabinete como ministro de Comercio Exterior y Turismo, y a los castillistas que confiaban en él. Su conducta reveló la distancia entre el discurso de compromiso y la práctica política —que también recuerda el expremier Yehude Simon fundador del partido Humanista que luego pasó a llamarse Juntos por el Perú—, dejando la impresión de que, cuando más necesitaban de su firmeza, eligió la conveniencia personal por encima de la causa que decía representar.
Esta situación ahora vuelve a luz pública ante la interpelación de los medios regionales que le han recordado a Sánchez su papel cuando las papas quemaban en contra del político que hoy dice encarnar.