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El efecto Balcázar

‘Porky’ al Palo

Ante el traspié del líder en las encuestas, una tácita alianza entre la izquierda y Fuerza Popular alienta la dispersión del voto derechista para encontrarse en segunda vuelta.

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CASA DE PAJA. Como en la fábula, este ve tambalear su casa ante el bufido de los lobos.
Fecha actualización:
01/03/2026 - 07:05
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Hay una tácita alianza entre la izquierda y el fujimorismo. Y no solo en el Congreso, sino sobre todo en la campaña electoral. Porque tanto Fuerza Popular como los partidos de izquierda están pescando a río revuelto tras la caótica sucesión presidencial. Los primeros culpan a Renovación Popular por haber abierto la caja de Pandora de la censura. Los segundos culpan a todo el Congreso, con construcciones discursivas como el “pacto mafioso” o la “mafia congresal”. Pero ambos coinciden en querer dispersar el voto para encontrarse en segunda vuelta.

Ambos extremos se están beneficiando del desorden que generó el Congreso con la censura de José Jerí, del hartazgo de la opinión pública y de la crisis generalizada en el flamante gobierno de José María Balcázar. También sacan provecho algunos candidatos de la centroderecha. Figuras que han empezado a asomar la cabeza, como Wolfgang Grozo o rostros que no terminan de crecer como José Williams, son síntomas de un electorado que ha empezado tardíamente a revisar opciones a pocos días de entrar al último mes de campaña. Y también es la consecuencia del traspié que ha tenido el líder en las encuestas. Como en la fábula, este ve tambalear su casa ante el bufido de los lobos. Ha caído solo dos puntos en la última encuesta de Ipsos (de 12% en la primera quincena de febrero a 10% en la segunda), pero se le ha visto nervioso. Incluso hizo una rabieta en un canal de televisión luego de una sonada entrevista dominical.

 

PAISANOS EN PARED

Quizás nunca se sabrá con exactitud quiénes votaron directamente por José María Balcázar, pero sí se puede ver quiénes ya se están beneficiando de su aún naciente gobierno. Y también se ve a quiénes atacan estos beneficiarios.

Queda claro que APP (Alianza Para el Progreso) apoyó a Balcázar, aunque hoy tomen estratégica distancia. Eso no solo se refleja en los ocho ministerios que hoy maneja César Acuña. También se podía prever al revisar las hojas de vida de Acuña y Balcázar, dos paisanos cajamarquinos. En los 80, ambos trabajaron para el también sanmiguelino Alfonso Barrantes en la Izquierda Socialista.

El otro sanmiguelino de este grupo es Joaquín Ramírez, natural de Nánchoc y actual alcalde de Cajamarca. Joaquín Ramírez, exsecretario general de Fuerza Popular, está emparentado con el presidente José María Balcázar.

 

CUCHILLOS VOLADORES

Pero no se trata solo de parentescos del pasado. También hay conexiones presentes. El exasesor de Fuerza Popular, Fernando Silva Abanto, está voceado para ser asesor principal del gabinete Miralles. Silva también fue jefe del gabinete de asesores del MEF en tiempos de Raúl Pérez Reyes. Y por supuesto, fue asesor principal de Joaquín Ramírez. Quienes conocen de cerca el Congreso, además, saben que Richard Acuña y Luis Galarreta son muy cercanos, al punto de salir socialmente y en grupo. Ambos hacen y deshacen en el Parlamento desde un chat grupal bajo la chapa de ‘los cuchilleros’. No sorprenden entonces las críticas en pared que APP y Fuerza Popular han disparado contra López Aliaga. Tampoco la crítica explícita que le hizo a ‘Porky’ un periodista que ha integrado el directorio de la Universidad César Vallejo.

 

DERECHA DISPERSA

La respuesta de López Aliaga no se ha hecho esperar. Ya ha anunciado que no le dará la confianza al nuevo gabinete. Y con esa decisión se ubica en el ala principista de la derecha, siendo consecuente con su polémica iniciativa de vacar a José Jerí y su advertencia de que él no es un político profesional. Esto lo ubica en las antípodas de Keiko Fujimori, quien a pesar de la finta de negarle la confianza al gabinete se ha posicionado claramente en el ala mesurada de la derecha.

Vale la pena releer a Max Weber: si López Aliaga encarna la ética de la convicción, Keiko Fujimori encarna la ética de la responsabilidad. La primera es una mirada más radical, de principios no negociables. Es una opción más propia de un candidato que de un presidente. La segunda es la apuesta por negociar los medios para alcanzar los fines superiores. Es la opción de un estadista antes que la de un candidato.

Fujimori le ha enviado un mensaje a la clase empresarial, la que suele abogar por la opción responsable antes que por la principista. Los empresarios y los electores más cautos han respondido. Y quizás por eso Keiko subió de 8% a 9% en la encuesta de Ipsos. Pero también han decidido ver otras opciones, sabiendo el enorme antivoto de Fujimori.

Y mientras la derecha se dispersa, la izquierda de Alfonso López Chau (4%) y Roberto Sánchez (2%) sube silenciosamente.

 

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