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Venezuela, parteaguas electoral

Por Estos No: el efecto Maduro al 2026

La caída del dictador Nicolás Maduro nos ayuda a separar la paja del trigo. Ver quién es quién entre los candidatos. Y rechazar a quienes defienden a Maduro condenando la intervención estadounidense. 

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maduro
Quienes critican la intromisión de EE.UU. olvidan que Nicolás Maduro era un dictador. No era un presidente legítimo. La “soberanía de los pueblos” ya había sido varias veces violada por este tirano y su antecesor, por 26 años. Y no solo con fraudes electorales, sino con intromisiones de China, Irán, Rusia, Turquía, Cuba y otras dictaduras que no invadieron Venezuela precisamente por sus arepas, sino por sus ingentes recursos.
Fecha actualización:
04/01/2026 - 07:05
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Alan García ganó las elecciones de 2006 con una jugada de carambola. La estrategia fue tan sencilla como contundente: golpear a Hugo Chávez para lograr un efecto en Ollanta Humala, su rival electoral. Los electores dudaban de la conversión ideológica de García tras su desastroso primer gobierno. Y en ese entonces aún era difícil demostrar la influencia chavista en Humala (el financiamiento oscuro fue ratificado en una sentencia en 2025). ¿Cómo demostrar que Alan no era el izquierdista de antaño y que ahora el estatista era Ollanta? Simple: atacando a Chávez para que pise el palito. El dictador venezolano finalmente le respondió, prometiendo que retiraría su embajada si ganaba. “Estás condenado a la derrota, Alan García. Compañero y camarada Ollanta Humala: tienes que ganar. Adelante, compañero. Ollanta, compadre, eche pa’lante, gane las elecciones del Perú. ¡Viva Ollanta Humala!”.

Luego, García se explicaría. “El 2006 derrotamos a Chávez, no a Humala”, dijo años después. “Chávez era el que hablaba, hacía la campaña y ponía el dinero”. La estrategia fue llamar a la unidad frente a un enemigo externo. Una jugada que Keiko Fujimori quiso repetir en 2021 atacando a Evo Morales para golpear a Pedro Castillo, pero que no tuvo la contundencia ni el timing propicios. Hoy, en plena campaña presidencial al 2026, la caída del dictador Nicolás Maduro se presenta como otro parteaguas electoral que nos ayuda a ver quién es quién y separar la paja del trigo entre la treintena de candidatos. Una buena forma de depurar la cédula electoral es ver quién defiende a Maduro o, de forma más sutil, quién condena la intervención estadounidense apelando al derecho internacional, pero evitando mencionar al dictador venezolano en medio de la sala. 

 

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