“La gente está harta de la confrontación estéril, de las acusaciones y la violencia verbal. (...) En momentos que está disuelto el Congreso, la Comisión Permanente se mantiene y está bien que exprese opiniones políticas, es un foro político, pero que no sea su labor fundamental. Una de las razones del desprestigio es ver que lo que hay es confrontación y pelea más que ejercicio de construcción de consensos y de cosas positivas. Evidentemente, no ayuda a la imagen del Congreso la confrontación y el debate estéril”, acotó.