APP - I
Que no quede huella, que no, que no…
Mientras César Acuña anda echándole la culpa de su derrota electoral a los medios de comunicación, en su partido Alianza Para el Progreso (APP) han puesto en marcha la lavada de cara, perdón, la reestructuración de la agrupación y nada mejor que con un cambio de nombre que, de pasadita, implicaría nuevo logo. El secretario nacional de Organización de APP, Humberto Acuña, anunció que la decisión final se tomará luego de las elecciones ediles y regionales de octubre, las últimas en las que participarán antes de perder la inscripción en enero de 2027. Ups.
APP - II
María no va más
Por lo pronto, aseguró que “no va a haber ningún Acuña como cara visible del partido o como miembro de la nueva conformación del partido”. Uy, ¿y el ‘chato Acuña’? “Él es presidente del partido”, dijo. O sea, no, pero sí. Quien se ha quedado, literal, con los crespos hechos es María Acuña, la congresista ‘mochasueldos’ que quería postular a gobernadora regional de Lambayeque, pero no tuvo el respaldo ni siquiera de sus propios correligionarios en las elecciones internas del partido. ¡Qué feo!
PEDRO FRANCKE - I
Medias verdades
Ahora que quiere blanquear a su congresista candidato Roberto Sánchez, Pedro Francke ha salido a decir que está “orgulloso” de haber nombrado a Julio Velarde. “Su nombramiento tiene mi firma, les guste o no, ahí está”, ha salido a decir. Y claro que sí, él firma la resolución que oficializó la continuidad del economista como presidente del Banco Central de Reserva, pero en 2021, cuando el titular del ente emisor ya tenía 15 años en el cargo y un prestigio ganado y reconocido internacionalmente. Vaya con Francke, solo le faltó decir: “¡Yo lo descubrí!”.
PEDRO FRANCKE - II
Esclavo de sus palabras
Pero desmemoriado y convenido resultó el “coordinador” del equipo económico de JPP. Y es que este Pedro Francke 2.0 saca ahora pecho por Julio Velarde cuando en 2016, cuando fungía de vocero de la entonces candidata presidencial Verónika Mendoza, se refirió a él displicentemente y ni su nombre sabía. “El desastroso Juan Velarde… Julio Velarde, que lo nombró Alan García…”, decía entonces. Vergüenza ajena.