José Jerí se convirtió en la madrugada de este viernes en el nuevo presidente de la república, luego de que el Congreso de la República declarara la vacancia presidencial de Dina Boluarte por permanente incapacidad moral.
La resolución establece que se procede a un régimen de sucesión presidencial.
El entonces presidente del Congreso atravesó un intento de censura de toda la Mesa Directiva para evitar su asunción al cargo a través de la sucesión presidencial. Ante ello, juró como mandatario ante la representación nacional. Posteriormente, el flamante mandatario realizó su primer mensaje como jefe de Estado.
Desde el Palacio Legislativo, Jerí reconoció la profunda crisis política que atraviesa el país, con instituciones debilitadas y una ciudadanía cansada. "Si hay que aprender de alguien es de Grau y también, en ese sentido, saber pedir perdón por los errores que se han podido cometer, por los errores que hemos cometido. Y, a todos ellos, las disculpas del caso", aseguró.
El mandatario se comprometió a "sentar las bases de un país que permita generar una reconciliación entre todos los peruanos".
Declaratoria de guerra contra la delincuencia
Uno de los ejes más contundentes del discurso fue la seguridad ciudadana. Jerí declaró abiertamente la “guerra a la delincuencia”, señalando a las bandas y organizaciones criminales como el enemigo principal. En ese sentido, convocó a la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, el Poder Judicial y el Ministerio Público a sumarse a una ofensiva institucional coordinada. “No solo para declararle la guerra a la delincuencia, sino para ganarla de una vez por todas”, afirmó.
Elecciones transparentes
Jerí subrayó su compromiso de garantizar que las elecciones generales de 2026, que ya están convocadas, sean un proceso electoral transparente que permita la elección de un nuevo gobierno constitucional. “Los cargos no hacen a las personas, las personas hacen o pueden redefinir los cargos”, dijo, en una reflexión espontánea que se apartó del guion oficial.
El mandatario también apeló al Congreso y a la ciudadanía para confiar en la posibilidad de hacer las cosas de manera distinta. Por último, invocó a Dios para que otorgue sabiduría colectiva y citó el ejemplo de Miguel Grau como símbolo de integridad y patriotismo.
"Diferencias seguirán habiendo, [es] inevitable, pero que sea el concenso y los acuerdos mínimos a los que podemos llegar entre todos los poderes aquellos que sean los que pasen a la historia", finalizó.
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