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Youmi Paz: “Se recomienda consumir tres o cuatro lácteos al día como leche, queso y yogurt”

"No conozco otro alimento que sea más completo que la leche. La leche tiene los cinco grupos de nutrientes: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales”, dice la directora de La Buena Nutrición.

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Youmi  Paz, directora de La Buena Nutrición:
Consumo vital. “La leche es, como yo digo siempre, un alimento con poderes. Es el alimento más completo porque tiene todos los grupos de nutrientes que necesitamos”, subraya Paz. Foto: Javier Zapata.
Fecha actualización:
03/06/2026 - 13:50
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La leche materna es el primer alimento que recibe el ser humano y, por tanto, provee al recién nacido de los nutrientes esenciales para protegerlo. “Por eso se dice que es la primera vacuna y se recomienda consumirla hasta los dos años, pero de forma exclusiva hasta los seis meses”, sostiene Youmi Paz, directora de La Buena Nutrición. Con ella charlamos sobre la importancia de la ingesta de leche de vaca en la dieta diaria, sus beneficios, cómo y en qué cantidad consumirla.

 

¿Qué nutrientes de los lácteos son fundamentales durante la infancia?

En la primera etapa, los niños están en un desarrollo veloz por eso hay que darles nutrientes claves que la leche contiene. Por ejemplo, el calcio, tiene proteínas que ayudan al crecimiento. Tiene vitamina B12, importantísima para poder evitar el tipo de anemia que no se produce por deficiencia de hierro. Vitamina D, básica para absorber el calcio. Los lácteos se caracterizan por proveer proteína de altísima calidad, porque tienen todos los aminoácidos esenciales que ayudan al crecimiento, a la formación de tejidos, a tener una adecuada densidad ósea. También va a fortalecer su sistema inmunológico. A veces le tenemos miedo a la grasa láctea, pero está demostrado científicamente que esta ayuda al desarrollo cognitivo del niño.

¿Cómo debería ser el consumo de leche en los niños en cuanto a frecuencia y cantidad?

Se recomienda consumir tres o cuatro lácteos al día como leche, queso y yogurt. Necesitamos proteínas de alta calidad porque una persona en general requiere de 1 a 1.6 gramos de ellas por kilogramos de peso. Necesitamos calcio, entre 800 y 1,000 miligramos. Un vaso de leche tiene aproximadamente 200 a 240 miligramos de calcio y con tres a cuatro porciones de lácteos al día recién vamos a cubrir ese requerimiento. ¿Y por qué no tomar en cuenta otros alimentos que contengan calcio? La lenteja o el brócoli, por ejemplo, que tienen alto contenido de este mineral, pero la diferencia está en la forma que tiene el cuerpo de absorberlo. Se absorbe más de un 40% cuando la fuente es la leche de la vaca. En el caso del brócoli tendría que consumirse cantidades imposibles para poder absorber lo mismo que con un vaso de leche.

¿Qué pasaría si un niño solamente quiere yogurt y no quiere tomar leche?

Debería tener un consumo variado para que no se canse de ingerir lo mismo. Generalmente, las leches están fortificadas con vitamina D. Están cubriendo casi un 30% de lo que necesita una persona. El queso contiene vitamina D, pero la fortificación a veces no se da al 30%. Por eso que es muy importante variar, leche, queso, yogurt. El principal objetivo de este consumo es obtener proteína, calcio y vitamina D. No todos los alimentos contienen la proteína que tiene la leche. No conozco otro alimento que sea más completo que la leche. La leche tiene los cinco grupos de nutrientes: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Algunos dirán, ¿y el huevo?  Solo tiene cuatro.

Muchos asocian cierto malestar al consumo de leche. ¿Hay alguna relación?

Tomar de vez en cuando leche puede lograr que tengas, de repente, cierto rechazo al inicio porque se te puede hinchar el estómago o quizás provocar cierta diarrea, pero eso es porque la enzima lactasa no está activa. La leche es el alimento que tiene, generalmente, el mayor concentrado de lactosa, a diferencia del yogur o del queso. Si dejamos de consumir la leche y nuestra enzima queda inactiva. Cuando volvemos a tomarla, la lactasa se despierta y nuestro cuerpo tiene una reacción. Si se consume de forma regular acostumbramos a esta enzima que se active y vuelva a tolerar la leche. Para ser diagnosticado con intolerancia a la lactosa se necesita un análisis mayor.

Ahora existe una gran variedad de leches, incluso sin lactosa. ¿Podría explicarnos qué propósito cumple cada una?

La leche entera de Gloria, la azul, contiene los cinco grupos de nutrición completos. La leche de color roja es la descremada, es decir se le ha sacado un poco de grasa porque su objetivo es llegar a la nutrición de personas con hígado graso, operados de vesícula, etcétera. En el caso de la leche amarilla, dirigida a los niños, está reforzada con nutrientes que van a ayudar a su desarrollo. En este caso, por ejemplo, se le fortifica con DHA, un ácido graso muy importante para su desarrollo físico, cognitivo y cerebral y también se le adiciona zinc, para que ayude a su crecimiento. La leche celeste es la leche sin lactosa, para quienes no la toleran. A veces creemos que la leche o los lácteos son solo para niños, pero a partir de los 30 tenemos necesidad de consumir más lácteos para cubrir las necesidades de calcio, de proteínas y evitar en buena medida fracturas y la osteoporosis.

¿Qué riesgos enfrentan quienes dejan de consumir lácteos durante mucho tiempo?

La deficiencia de proteínas y como consecuencia pérdida de masa muscular. A los 60 o 70 años vamos a sufrir las consecuencias de no haber consumido leche durante nuestros primeros años.

¿Cómo hacer que la leche se vuelva parte de la dieta diaria?

Podemos utilizar la leche de muchas formas, no solo de forma directa. Se puede empezar con preparaciones como chupes o entradas como la papa la huancaína. También incluirla en algunos jugos, milkshakes, con algunos cereales como la quinua, para los desayunos. Consumir yogurt también es una muy buena opción porque tiene todos los nutrientes de la leche.

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