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Leche: Nutrición y desarrollo sostenible

Seguridad alimentaria con equidad social 

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Leche: Nutrición y desarrollo sostenible
multiactor. Detrás de un vaso de leche hay un engranaje socioeconómico que financia la innovación científica indispensable para ganarle la batalla a la anemia infantil y adoptar tecnologías sostenibles.
Fecha actualización:
03/06/2026 - 13:49
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Poder lácteo: frena la anemia infantil y dinamiza la economía sustentable

Ante los desafíos nutricionales que afronta el Perú, la industria de la leche responde con alimentos fortificados de alta tecnología, mientras transforma la ganadería familiar en un motor financiero que avanza hacia la neutralidad climática.

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Poder lácteo: frena la anemia infantil y dinamiza la economía sustentable
Control lácteo. Después de ordeñar y llevar la leche a los centros de acopio, la cadena de custodia del producto necesita de infraestructura de frío, control microbiológico y pasteurización para finalmente ser envasado.

En la búsqueda constante de cerrar las brechas sociales y de salud, existe un alimento que ha acompañado al ser humano desde el inicio de su vida. Considerada como una matriz nutricional única, la leche y sus derivados representan mucho más que un producto de consumo masivo, son el resultado de una cadena de valor que involucra directamente el desarrollo rural y la seguridad alimentaria nacional, respondiendo simultáneamente a tres de los grandes desafíos de nuestro siglo: erradicar la desnutrición, generar equidad social en el campo y transitar hacia la neutralidad climática.

 

Nutrición láctea

El valor biológico de la leche es un pilar insustituible debido a su aporte óptimo de calcio, proteínas de alta calidad, fósforo y vitaminas (A, D y complejo B). En el contexto peruano, este valor ha pasado de la nutrición básica a convertirse en una estrategia de salud pública privada frente a emergencias nacionales.

De acuerdo con los datos oficiales de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), al cierre de 2025 el 34.9% de los niños peruanos de 6 a 35 meses sufre de anemia, mientras que la desnutrición crónica afecta al 12.1% de los menores de cinco años, golpeando con mayor dureza al área rural (21.7%).

Ante esta realidad, el desarrollo de soluciones demográficas por parte de la industria láctea moderna se enfoca en productos como las leches fortificadas y funcionales, líneas adicionadas con hierro y zinc dirigidas específicamente a los programas de intervención y hogares como un vehículo accesible para frenar el impacto de la anemia en el desarrollo cerebral infantil.

También se han desarrollado otros productos adaptados al ciclo de vida, como las leches deslactosadas y especializadas con calcio reforzado que atiende las demandas de una población adulta y de adultos mayores en crecimiento, garantizando que el alimento sea asimilable en todas las etapas.

 

Motor socioeconómico de las regiones

El impacto más profundo de la leche ocurre a cientos de kilómetros de las capitales, en las cuencas ganaderas del país. Cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) confirman que en el Perú existen más de 452 mil productores de ganado vacuno lechero, involucrando a familias enteras que participan directamente de esta actividad agropecuaria.

La relación entre las principales industrias procesadoras y los pequeños y medianos ganaderos dinamiza las economías locales de forma descentralizada, concentrada en las cinco grandes cuencas productoras del país: Cajamarca; Arequipa, La Libertad, Puno y Lima.

A través de la articulación comercial, la transferencia tecnológica, el financiamiento y los procesos de formalización, la ganadería familiar está dejando de ser una actividad de subsistencia para transformarse en un negocio rural sostenible. Al dotar a las familias de herramientas de gestión y capacitación técnica, se elevan los ingresos diarios, frenando la migración del campo a la ciudad y construyendo infraestructura productiva comunitaria.

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Del campo a la góndola
Familias ganaderas. En el Perú existen más de 452 mil productores de ganado vacuno lechero que están transformando la industria.

Del campo a la góndola

Garantizar la seguridad alimentaria en la geografía peruana exige una logística de alta precisión. La producción de leche cruda ha mostrado un avance constante, siendo parte del impulso que llevó al sector pecuario nacional a registrar un crecimiento sostenido, apuntalado por el incremento de su suministro al cierre de los últimos periodos fiscales.

Para asegurar que los más de dos millones de toneladas de leche fresca producidas anualmente en los establos lleguen limpios y seguros a las mesas, el sector invierte fuertemente en una estricta cadena de custodia. La clave radica en mantener la temperatura idónea desde el origen.

La inversión en infraestructura de frío y tanques de refrigeración en las zonas de acopio altoandinas y costeñas detiene el crecimiento bacteriano de inmediato. Una vez que llega a las plantas de procesamiento industrial, el producto se somete a rigurosos análisis microbiológicos y procesos térmicos como la pasteurización y el sistema UHT, logrando un alimento inocuo, libre de agentes patógenos y alineado con los más altos estándares exigidos por las autoridades sanitarias locales y los consumidores.

 

Revolución verde

El sector lácteo nacional no es ajeno a las metas ambientales globales. Siguiendo las directrices de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la cadena láctea avanza hacia la reducción de su huella ambiental, el uso eficiente del agua y la garantía del bienestar animal.

Debido a que la ganadería tradicional puede generar un impacto considerable si no se gestiona correctamente, las empresas del sector e instituciones agrarias en el Perú promueven la transición hacia la ganadería regenerativa. Esta implica prácticas de sostenibilidad en el campo mediante la implementación de sistemas de silvopastoreo —integrar árboles nativos y arbustos con las pasturas de los vacunos—, que no solo mejora la dieta proteica del ganado, sino que reduce significativamente el estrés térmico animal. Al mismo tiempo, estas raíces capturan carbono en el suelo, mejoran la retención de humedad frente a sequías estacionales y minimizan la necesidad de fertilizantes químicos.

En paralelo, las principales plantas industriales del país optimizan sus recursos mediante estrategias de economía circular, implementando sistemas de reutilización de agua para procesos de limpieza, plantas de tratamiento de efluentes y el diseño de empaques ecoamigables o reciclables. Esto demuestra que la industria nacional camina con pasos firmes hacia un modelo productivo verde y responsable. La ruta adoptada consolida a la industria láctea nacional como un pilar estratégico para el desarrollo sostenible del Perú. 


 

Youmi  Paz, directora de La Buena Nutrición: “Se recomienda consumir tres o cuatro lácteos al día como leche, queso y yogurt”

 

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Youmi  Paz, directora de La Buena Nutrición:
Consumo vital. “La leche es, como yo digo siempre, un alimento con poderes. Es el alimento más completo porque tiene todos los grupos de nutrientes que necesitamos”, subraya Paz. Foto: Javier Zapata.

 

La leche materna es el primer alimento que recibe el ser humano y, por tanto, provee al recién nacido de los nutrientes esenciales para protegerlo. “Por eso se dice que es la primera vacuna y se recomienda consumirla hasta los dos años, pero de forma exclusiva hasta los seis meses”, sostiene Youmi Paz, directora de La Buena Nutrición. Con ella charlamos sobre la importancia de la ingesta de leche de vaca en la dieta diaria, sus beneficios, cómo y en qué cantidad consumirla.

 

¿Qué nutrientes de los lácteos son fundamentales durante la infancia?

En la primera etapa, los niños están en un desarrollo veloz por eso hay que darles nutrientes claves que la leche contiene. Por ejemplo, el calcio, tiene proteínas que ayudan al crecimiento. Tiene vitamina B12, importantísima para poder evitar el tipo de anemia que no se produce por deficiencia de hierro. Vitamina D, básica para absorber el calcio. Los lácteos se caracterizan por proveer proteína de altísima calidad, porque tienen todos los aminoácidos esenciales que ayudan al crecimiento, a la formación de tejidos, a tener una adecuada densidad ósea. También va a fortalecer su sistema inmunológico. A veces le tenemos miedo a la grasa láctea, pero está demostrado científicamente que esta ayuda al desarrollo cognitivo del niño.

¿Cómo debería ser el consumo de leche en los niños en cuanto a frecuencia y cantidad?

Se recomienda consumir tres o cuatro lácteos al día como leche, queso y yogurt. Necesitamos proteínas de alta calidad porque una persona en general requiere de 1 a 1.6 gramos de ellas por kilogramos de peso. Necesitamos calcio, entre 800 y 1,000 miligramos. Un vaso de leche tiene aproximadamente 200 a 240 miligramos de calcio y con tres a cuatro porciones de lácteos al día recién vamos a cubrir ese requerimiento. ¿Y por qué no tomar en cuenta otros alimentos que contengan calcio? La lenteja o el brócoli, por ejemplo, que tienen alto contenido de este mineral, pero la diferencia está en la forma que tiene el cuerpo de absorberlo. Se absorbe más de un 40% cuando la fuente es la leche de la vaca. En el caso del brócoli tendría que consumirse cantidades imposibles para poder absorber lo mismo que con un vaso de leche.

¿Qué pasaría si un niño solamente quiere yogurt y no quiere tomar leche?

Debería tener un consumo variado para que no se canse de ingerir lo mismo. Generalmente, las leches están fortificadas con vitamina D. Están cubriendo casi un 30% de lo que necesita una persona. El queso contiene vitamina D, pero la fortificación a veces no se da al 30%. Por eso que es muy importante variar, leche, queso, yogurt. El principal objetivo de este consumo es obtener proteína, calcio y vitamina D. No todos los alimentos contienen la proteína que tiene la leche. No conozco otro alimento que sea más completo que la leche. La leche tiene los cinco grupos de nutrientes: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Algunos dirán, ¿y el huevo?  Solo tiene cuatro.

Muchos asocian cierto malestar al consumo de leche. ¿Hay alguna relación?

Tomar de vez en cuando leche puede lograr que tengas, de repente, cierto rechazo al inicio porque se te puede hinchar el estómago o quizás provocar cierta diarrea, pero eso es porque la enzima lactasa no está activa. La leche es el alimento que tiene, generalmente, el mayor concentrado de lactosa, a diferencia del yogur o del queso. Si dejamos de consumir la leche y nuestra enzima queda inactiva. Cuando volvemos a tomarla, la lactasa se despierta y nuestro cuerpo tiene una reacción. Si se consume de forma regular acostumbramos a esta enzima que se active y vuelva a tolerar la leche. Para ser diagnosticado con intolerancia a la lactosa se necesita un análisis mayor.

Ahora existe una gran variedad de leches, incluso sin lactosa. ¿Podría explicarnos qué propósito cumple cada una?

La leche entera de Gloria, la azul, contiene los cinco grupos de nutrición completos. La leche de color roja es la descremada, es decir se le ha sacado un poco de grasa porque su objetivo es llegar a la nutrición de personas con hígado graso, operados de vesícula, etcétera. En el caso de la leche amarilla, dirigida a los niños, está reforzada con nutrientes que van a ayudar a su desarrollo. En este caso, por ejemplo, se le fortifica con DHA, un ácido graso muy importante para su desarrollo físico, cognitivo y cerebral y también se le adiciona zinc, para que ayude a su crecimiento. La leche celeste es la leche sin lactosa, para quienes no la toleran. A veces creemos que la leche o los lácteos son solo para niños, pero a partir de los 30 tenemos necesidad de consumir más lácteos para cubrir las necesidades de calcio, de proteínas y evitar en buena medida fracturas y la osteoporosis.

¿Qué riesgos enfrentan quienes dejan de consumir lácteos durante mucho tiempo?

La deficiencia de proteínas y como consecuencia pérdida de masa muscular. A los 60 o 70 años vamos a sufrir las consecuencias de no haber consumido leche durante nuestros primeros años.

¿Cómo hacer que la leche se vuelva parte de la dieta diaria?

Podemos utilizar la leche de muchas formas, no solo de forma directa. Se puede empezar con preparaciones como chupes o entradas como la papa la huancaína. También incluirla en algunos jugos, milkshakes, con algunos cereales como la quinua, para los desayunos. Consumir yogurt también es una muy buena opción porque tiene todos los nutrientes de la leche.


 

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