Tras integrar la misión de búsqueda y rescate de USAR Perú en Venezuela junto a Kayra, la única perra peruana desplegada en la emergencia, el subteniente Daniel Herrera conversa con Perú21 sobre el entrenamiento que exige formar un binomio canino, el impacto de trabajar entre estructuras colapsadas y la vocación de servicio que lo llevó a convertirse en bombero.
Más de 3,000 rescatistas y 137 perros llegaron a buscar vida entre los escombros. El bombero Daniel Herrera, el guía de Kayra, contó en exclusiva para Perú21 lo que vivió en Venezuela.
Su testimonio llega en medio del debate sobre la respuesta peruana a la emergencia. Voceros de USAR Perú sostienen que el equipo permaneció cerca de tres días a la espera de la autorización para viajar y cuestionan el proceso de activación.
Según señalaron, una salida más rápida habría incrementado las posibilidades de encontrar sobrevivientes durante las primeras horas posteriores al desastre, cuando las probabilidades de rescate son mayores. Por razones inexplicables hasta hoy, el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) demoró la operación hacia Venezuela.
¿Qué es lo que más rescatas de esta experiencia en Venezuela?
—Que se necesita entrenar mucho más para seguir el mismo nivel que los perros y los equipos de búsqueda. No se trata de un entrenamiento de dos meses, sino de un trabajo constante. Nosotros entrenamos tres veces por semana y, apenas hemos regresado del campo de Pachacámac, ya estamos nuevamente entrenando con más compañeros.
Al día siguiente de retonar al Perú, su guía y Kayra entrenaron en Pachacámac. Están listos para cualquier emergencia.
¿Cuánto tiempo toma formar un binomio canino?
—Por lo menos tres años.
¿Kayra comenzó a entrenar desde muy pequeña?
—Sí. Desde que tenía tres meses entrenaba conmigo en casa. Empezamos con instrucciones simples: que se siente, que espere, que venga. También le enseñábamos a ladrar para que aprendiera a marcar. "Marcar" es la alerta que hace el perro cuando encuentra a una persona con vida.
¿Qué fue lo que más te llamó la atención de su comportamiento durante la misión?
—En las estructuras colapsadas también había perros. Algunos se comían la comida que encontraban en el campo. Eso me enorgullece de Kayra porque ella ignora todo eso. Simplemente se dedica a trabajar: escanea, busca y cumple su tarea.
Además de ser bombero, ¿a qué te dedicas?
—Siempre me he dedicado a trabajar con personas neurodivergentes y también con perros. Mi formación es como Behavior Therapist Specialist. En el Perú podría entenderse como terapia asistida.
¿Qué fue lo más impactante que viste en Venezuela?
—La cantidad de cadáveres que había en las estructuras colapsadas. Uno piensa que, si nos hubieran activado un poco antes, quizá no solo se habría podido salvar a una persona, sino a más. Pero sabemos que cada día que pasa las probabilidades disminuyen.
¿Era la primera vez que enfrentabas una emergencia de esta magnitud fuera del país?
—Sí. Fue la primera vez, tanto para mí como para Kayra, en un escenario real fuera del Perú.
¿Qué significa para ti ser bombero?
—La vida entera. Es mi pasión y mi hobby.
¿Cómo manejan el impacto emocional que deja una tragedia como esta?
—Con ayuda psicológica.
¿El equipo contó con apoyo profesional durante la misión?
—Sí. Fueron dos psicólogos con nosotros.
¿Por qué es importante ese acompañamiento?
—Porque no es fácil. A veces aparecen pesadillas o simplemente necesitas conversar. No es que ocurra algo grave necesariamente, pero sí hace falta soltar la emoción del momento para poder estar tranquilos.
¿Cómo fueron las horas previas al viaje?
—Con Kayra permanecimos casi tres días esperando la autorización para viajar. Como comprenderás, un perro también se estresa al pasar todo ese tiempo en una compañía de bomberos esperando la luz verde. Nosotros necesitamos que llegue al país de destino al cien por ciento, pero ya sale con un nivel de estrés. La demora se debió a que estábamos esperando la autorización del INDECI (Instituto Nacional de Defensa Civil).
MENSAJE PARA UN JOVEN QUE SUEÑA CON SER BOMBERO
¿Dónde descansaban durante la misión?
—Dormíamos en carpas.
¿Qué le dirías a un joven que sueña con ser bombero?
—Le recomendaría que se sume, pero solo si tiene vocación de servicio. Muchas veces no te dan ni las gracias y tampoco vas a ser remunerado, especialmente quienes trabajamos con unidades caninas.
¿Es cierto que ustedes mismos asumen el costo del equipamiento de los perros?
—Correcto.
¿De cuánto estamos hablando aproximadamente?
Por lo menos unos 6.000 dólares por cada perro.
Después de una misión tan exigente, ¿qué sigue para ustedes?
Seguir entrenando. Hoy (sábado) mismo quedamos con los compañeros desde las seis de la mañana para continuar con el entrenamiento. Justamente estamos regresando del campo de Pachacámac. Es la única forma de estar preparados para la próxima emergencia.
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