Lo que en redes sociales parecía una vida de ensueño, viajes y lujos, terminó siendo la fachada de una red de tráfico ilícito de drogas. La Dirección Antidrogas (Dirandro) desarticuló en el aeropuerto Jorge Chávez a 'Las Muñecas del Cusco', una organización familiar que intentaba trasladar un millonario cargamento de cocaína hacia Francia, con escala en España.
El suboficial perdió la vida en la avenida Alfonso Ugarte tras ser embestido por un vehículo que habría ignorado la luz roja.
Las hermanas Rosmery y Lucero Huaraca Arosquipa proyectaban en TikTok una imagen de éxito y maternidad ideal.
Sin embargo, detrás de los videos en Roma y Barcelona, la policía descubrió un engranaje delictivo dirigido por su madre, Verónica Arosquipa (59).
El grupo, que incluía a primas y amigas cercanas, operaba con viajes relámpago de menos de 20 días para no levantar sospechas.
La captura se produjo el pasado 6 de abril, cuando el sistema de body scan detectó anomalías en la anatomía de la matriarca del clan. Al verse descubiertas, las demás integrantes intentaron una huida desesperada hacia los servicios higiénicos para deshacerse de los paquetes de droga, pero las cámaras de seguridad ya habían registrado cada uno de sus movimientos.
Un médico como "cerebro" de la operación
La mayor sorpresa de la investigación surgió al identificar al presunto financista y estratega: Alexander Florez Valdeiglesias.
El sujeto no es un delincuente común, sino un médico que prestaba servicios en un club de élite en Chorrillos y es esposo de Rosmery Huaraca.
De acuerdo con la Dirandro, Florez no solo trasladó a las mujeres al terminal aéreo en un vehículo de lujo, sino que monitoreaba la operación paso a paso.
Tras la captura inicial, se interceptaron mensajes de texto donde el médico daba instrucciones legales para intentar evadir la justicia. "Les harán firmar de todo, pero la idea es salir", decía uno de los chats presentado por Domingo al Día.
Modus operandi
Para burlar los controles, la banda utilizaba una táctica repudiable: Rosmery Huaraca lideraba la fila de embarque cargando a su hija de pocos meses de nacida, usándola como un distractor ante las autoridades migratorias.
Mientras tanto, el resto de las mujeres llevaba paquetes de cocaína de alta pureza adheridos al busto con fajas, técnica conocida en el mundo del hampa como "momia".
En total se incautaron 4 kilos con 310 gramos de alcaloide de cocaína. Mientras que en Perú el valor es menor, en el mercado europeo este cargamento se cotiza entre los 35 mil y 40 mil euros por kilo, lo que representa una ganancia frustrada de más de 600 mil soles.
Actualmente, las seis mujeres y el médico permanecen bajo detención. La fiscalía especializada prepara el pedido de prisión preventiva, sustentado en las grabaciones, el análisis de los teléfonos móviles y el historial migratorio que delata la habitualidad de sus viajes.
El 'sueño europeo' de este clan familiar terminó abruptamente en las celdas de la Dirandro, enfrentando penas que podrían mantenerlos tras las rejas por más de una década.
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