Solo me quedó sonreír cuando leí ayer aquí las declaraciones de Sol Velásquez, la mandamás de Promperú (y en la práctica del Mincetur). La dama sale a pavonearse de una cita gastronómica —que fue un buen imán para posicionar al país, pero ya hace rato que el tema ha sido reeecooontraaaa manoseado porque nuestros funcionarios de turismo se han quedado atascados en la zona de confort de la gastronomía— cuando la recepción de turistas a nuestro país aún no solo no llega a los niveles precovid (4.3 millones en 2019), sino que nuestros competidores regionales medianos más directos como Chile y Colombia hace rato que no solo superaron la valla precovid sino que tienen muchos más turistas que antes de la plaga. Chile y Colombia tuvieron 4.5 millones de turistas en 2019, mientras que el año pasado estos países han marcados récords: más de 6 millones de turistas ambos, pues los norteños rozan los 6.5 millones mientras que los sureños sobrepasaron los 6 millones por una pizca. Y eso que estoy hablando de países medianos, que si ya pongo a Brasil, Mexico o Argentina lloramos...
En cambio, el Perú solo acogió exactamente 4’157,468 turistas el año pasado. O sea, ni siquiera llegamos a los 4.3 millones de 2019. Ojo que un país “chico” en turismo como Paraguay triplicó su arribo de turistas de 2019 (1.2 millones) a 2025 (3.6 millones). Ni Chile ni Colombia tienen el impresionante patrimonio histórico y cultural peruano como para que nos ganen así por tanta goleada. Y no me vengan con que “no hay los mismos problemas de seguridad en Colombia”, que “los tickets de Machu Picchu son complicados”, que “Pedro Castillo asustó” y excusas tontas de ese tipo. Tampoco le echen la culpa a “falta de presupuesto”, pues Promperú tuvo 444 millones anuales de soles el año pasado.
A los números fríos y crueles me remito: la performance peruana en captar turistas de 2019 al 2025 en cualquier parte tiene un solo nombre: FRACASO. Y todo FRACASO tiene RESPONSABLES, estimada Sol Velásquez.