La idea es iniciar bien un periodo de gobierno; incluso es de mal augurio empezar con el pie izquierdo, y esto acaba de suceder con la elección de la Mesa Directiva del Senado debido a las irregularidades ocurridas durante la elección del presidente del Senado en el escrutinio de los votos.
Lo primero es la arbitrariedad de no permitir que la prensa ingrese al Pleno, puesto que la prensa juega un rol importante, más aún en una sesión de votación por la Mesa Directiva, que tenía importancia y valía por ser un nuevo periodo de gobierno. La prensa vigila el proceso y garantiza la transparencia que se requiere en estas circunstancias. El pretexto de que no hay condiciones para que ingrese todo el bloque de cronistas parlamentarios se soluciona poniéndose de acuerdo con los medios de prensa para que ingrese una sola cámara que va a replicarse a los demás medios.
Alguien dirá que el canal del Congreso hace este trabajo; sin embargo, el gran problema es lo sucedido ayer: cuando se requería verificar la votación de varios congresistas, se cortaba la señal abruptamente y se direccionaba a los intereses del oficialismo. Tienen que entender que ya se fueron los impresentables congresistas, pero hasta fin de julio sigue laborando el mismo servicio parlamentario que fue contratado por el fujimorismo, así que es fácil deducir a qué intereses responden.
Ahora, la composición de los senadores que se encargan de escrutar la votación es estrictamente para proceder con el conteo de los votos. Si hay alguna controversia, estos congresistas no tienen ninguna potestad para dirimir el sentido de un voto. De darse el caso, la alternativa es que los voceros decidan sobre la controversia. ¿Por qué se quedaron callados ante las arbitrariedades de Rospigliosi? ¿Dónde estaban los voceros de las bancadas de oposición para hacer respetar cualquier imposición arbitraria?
Rospigliosi es un senador más, como cualquiera de los 30 senadores; no tenía premunido ningún poder, su cargo de presidente del Congreso ya feneció. Entonces, ¿por qué él decidió que era un voto viciado arbitrariamente? Estas preguntas sin respuesta son un jalón de orejas a la oposición, que permitió estos abusos; no se puede argumentar inocencia por más que sean nuevos en estos menesteres.
Por otro lado, todas estas interrogantes no eximen de realizar una investigación para ver quién fue el senador que cometió este ‘error no voluntario’, repetido en las dos votaciones. ¿Por qué no abrieron el debate en la primera votación para acordar si esa línea invalidaba un voto?