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Venezuela como advertencia

No son pocos los expertos que han llamado la atención sobre el largo silencio sísmico que hay en el país y las consecuencias devastadoras que podría tener en nuestro territorio

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terremto
Fecha actualización:
26/06/2026 - 07:00
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Las cifras del terremoto en Venezuela ascienden a 235 muertos, más de 4,300 heridos y un número todavía incierto de desaparecidos hasta el cierre de esta edición. Como se trata de un país en el que este tipo de eventos no son frecuentes, la capacidad de reacción del Estado y la sociedad civil es también más complicada.

En contraste, el Perú, que es un país tradicionalmente sísmico, debería estar mejor preparado, pero lo cierto es que nadie lo sabe con exactitud. Han estado muy bien los simulacros nacionales realizados, que involucraron a empresas, dependencias públicas e instituciones educativas, pero más allá de ello, la tragedia venezolana deberíamos tomarla, asimismo, como una advertencia para nuestro país.

Considerando la precariedad en que se hallan actualmente los hospitales y servicios públicos de salud, las edificaciones en zonas no adecuadas, la lenidad de muchas autoridades –nacionales y subnacionales– y la consabida indiferencia de la población, incluso respecto de los mencionados simulacros.

Recordemos que no son pocos los expertos que han llamado la atención sobre el largo silencio sísmico que hay en el país y las consecuencias devastadoras que podría tener en nuestro territorio un movimiento telúrico de escala similar al que acaba de acaecer en Venezuela, y que en el caso de la costa peruana podría llegar acompañado, además, de un tsunami.

El propio Hernando Tavera, presidente del Instituto Geofísico del Perú, ha sido meridianamente claro al hablar sobre las vulnerabilidades, por ejemplo, de la capital: “Todas las zonas donde Lima ha crecido hacia los alrededores presentan viviendas autoconstruidas y eso incrementa el riesgo (…) No hay una zona específica que pueda señalarse de manera aislada”.

Solo en este año se han producido 376 sismos de baja intensidad en el país, ninguno, felizmente, con consecuencias que lamentar. Pero los limeños de mayor edad han vivido buen número de episodios telúricos de gran magnitud y saben lo que eso significa.

Sin embargo, son los pobladores de menores recursos quienes están más expuestos. Y es en esos sectores donde las campañas de sensibilización y prevención deben afiatarse. Todavía estamos a tiempo.

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