Un reporte de Credicorp Capital recientemente emitido proyecta que regiones clave para la agroindustria y el PBI del país, como Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, son las que más expuestas quedarían a los efectos del fenómeno de El Niño. Una incidencia que, como ya se ha dicho, se prevé como la más fuerte del siglo que corre.
Los rubros bajo amenaza son la producción agrícola y la pesca. De hecho, según reporta el mismo estudio, en los mercados citadinos ya se percibe un impacto importante en la producción del mango, por ejemplo, y en el retiro de algunas especies marinas. Y es posible que más pronto que tarde esta afectación se extienda a productos cotidianos de panllevar.
Sin embargo, el inepto gobierno que ya se marcha no ha avanzado en tomar medidas adecuadas de prevención, cuando pudo hacerlo.
Expertos ajenos al Ejecutivo, como Fernando Cillóniz, en cambio, se han tomado el trabajo de proponer medidas claras que el Ejecutivo ya debería estar tomando, sin necesidad de esperar el cambio de gobierno. “Se requiere maquinaria pesada —tractores, volquetes, cargadores, excavadoras, etcétera— en varios puntos de las carreteras; sobre todo en las del norte, para restablecer el tránsito vehicular cada vez que se interrumpa. También, debería tener puentes armables (Bailey) disponibles para reponer el tránsito en todos los puentes que —de hecho— van a colapsar”, detalló.
Y es que, como dice, estamos ante una amenaza real de desabastecimiento de alimentos, combustible, medicinas y demás; no tanto por falta de producción o disponibilidad, sino por falta de transporte terrestre.
De hecho, son las carreteras, incluyendo la Panamericana, las que más van a sufrir con las inundaciones y huaicos. Lo que el empresario agrícola y exgobernador de Ica sugiere es potenciar una vía alternativa para trasladar alimentos y lo que haga falta: “La solución más lógica y eficiente para evitar el desabastecimiento es entonces el cabotaje o transporte marítimo”.
Ya que las actuales autoridades parecen empeñadas solamente en exprimir al máximo sus últimos días de poder, es la sociedad civil la que debe comenzar a acelerar medidas que el gobierno entrante podrá acelerar. Pero lo que los peruanos no pueden hacer es quedarse dormidos ante la inminencia de un desastre anunciado. Es hora de comenzar a actuar.