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Un indulto a la vista

"La lección de estas prerrogativas constitucionales que tienen los presidentes es que debería reglamentarse y debería dejar de ser utilizado políticamente, otorgándose los indultos humanitarios a quien realmente los necesita, por humanidad y no cálculo político".

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Fecha actualización:
14/07/2026 - 07:00
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Probablemente, esta semana se tenga la noticia de la entrega de la gracia presidencial para la liberación de Pedro Castillo por parte del presidente Balcázar, como una de las últimas acciones del gobierno intrascendente que ha tenido y que será solo recordado por este gesto político, en su corto periodo de gobierno.

Es probable también que le entregue el salvoconducto a Betssy Chávez, para que pueda viajar a México y acceder al asilo político que le ha otorgado el gobierno mexicano, para así evadir la justicia, después de estar casi un año enclaustrada en la residencia del embajador mexicano, a la espera del salvoconducto que le permita salir del país.

En los dos casos, habría que precisar que está dentro de las prerrogativas constitucionales que tiene el presidente, y Balcázar tiene toda la discrecionalidad para hacerlo o no; no hay nada ilegal. Lo que sí hay es que serían hechos controversiales que van a alterar el ambiente político a días del cambio de gobierno y van a mover el avispero, generando un ruido político bastante intenso, por lo que significa tener a Pedro Castillo suelto en plaza.

Analicemos estos escenarios posibles: en cuanto a Pedro Castillo, su libertad le va a permitir erigirse inmediatamente como el líder de la oposición, en vista de que el perfil de Roberto Sánchez no tiene ese peso específico, es una burda copia y, además, recordemos que el éxito electoral ha sido gracias al “sombrero”, que justamente representa a Castillo. El hecho de que no haya logrado la reelección, aunque sea para ser diputado, le quita a Sánchez el espacio político que requería para liderar la oposición desde el Parlamento.

Al futuro gobierno de Keiko Fujimori no le conviene tener una figura visible en la oposición a su gobierno, en vista de la polarización que ha generado su elección y la debilidad que tiene de llegar a las 16 regiones del país, donde no tuvo los votos y hasta es rechazada; por ende, a ella le convenía tener una oposición dispersa y liderazgos débiles, para que se imponga en el debate político.

Por eso entiendo que sectores fujimoristas estén cuestionando la posible decisión de Balcázar y varios jurisconsultos se han prestado a declarar una supuesta ilegalidad en la decisión. Lo paradójico es que no decían lo mismo cuando Alberto Fujimori accedió a una gracia presidencial de manera ilegal, que fue hasta cuestionada por la propia hija.

La lección de estas prerrogativas constitucionales que tienen los presidentes es que debería reglamentarse y debería dejar de ser utilizado políticamente, otorgándose los indultos humanitarios a quien realmente los necesita, por humanidad y no cálculo político.