En 2024 y 2025, la economía peruana creció 3.3% y 3.4%, respectivamente. La expectativa para este 2026 es 3.4%. Si bien las cifras no son malas, más aún si las comparamos con el resto de América Latina, resultan insuficientes para reducir la pobreza. Si revisamos la historia económica reciente, los episodios de mayor reducción de la pobreza han coincidido con un crecimiento por encima de 5%. Más aún, los actuales precios de los metales deberían haber llevado la cifra por encima de 5%.
Entonces, ¿qué ocurre? ¿Por qué no crecemos más? Sostengo que la economía peruana se encuentra en una trampa de crecimiento. ¿En qué consiste? En que parece que no podemos superar 3% de crecimiento, a menos que ocurra un jalón desde el exterior. Tanto es así que el crecimiento esperado para los siguientes años se ubica en 3%. Veamos algunos datos.
Entre 2003 y 2012, China creció en promedio 12% anual y, a través de la mayor demanda por metales, hizo crecer a Perú alrededor de 6% anual. El problema fue cuando China comenzó a crecer 6% luego de 2011 y hasta 2019. Entonces, Perú lo hizo en 3% como promedio anual y volvimos a la trampa. Por eso, la disminución de la pobreza fue efímera. Aun así, entre 2015 y 2019, la pobreza monetaria se mantuvo en torno de 20% de la población. La pandemia la elevó a 30% y en 2025 ha sido 25.7%. Esto significa que Perú tiene más de dos millones de pobres más que en 2019. China debe cerrar 2026 con un crecimiento en torno de 4.5%, cifra similar a la esperada en los siguientes dos años. ¿Esto condena a la economía peruana a crecer solo 3%?
El crecimiento mayor que 5% anual y de manera sostenida reduce la pobreza a través de dos canales: por un lado, genera empleo y, por otro, aumenta la recaudación tributaria del Gobierno y con ello eleva el gasto público que, al menos se supone, mejorará la calidad de vida de los más vulnerables. Aquí hay al menos dos suposiciones para que se cumpla el vínculo entre crecimiento y pobreza. Primero, la existencia de un Estado eficaz y eficiente para usar el dinero, fruto del crecimiento, en los más vulnerables. Ejemplos son las inversiones en educación, salud, infraestructura, seguridad, etcétera. Segundo, que exista una fuerza laboral que pueda ser absorbida por las necesidades de aquellos que la requieren, como son las empresas de cualquier tamaño.
La llave de salida para romper la trampa y crecer más es hacer reformas. Crecimiento bajo (alrededor de 3%, como el actual y el proyectado) + reformas generan luego un crecimiento alto (mayor que 5%) y reducción de la pobreza. Desde luego que las reformas se orientan a mejorar las instituciones con el objetivo de aumentar la productividad de la economía; dicho de otro modo, actúan sobre la oferta, expandiéndola. Y como la oferta es producción, una mayor oferta implica un aumento del PBI por encima de 3%. Fácil no es, pero la combinación de voluntad política con conocimiento técnico y tomar la decisión de comenzar es la llave de salida. La reforma del Estado y, en general, la institucional son las claves.
La economía no consiste en un conjunto de buenas intenciones ni tampoco en un acto de fe. No es una creencia. Es una ciencia social con principios que, bien aplicados, funcionan en cualquier economía. Lo demás es fanatismo teórico. Si alguien le sugiere una idea en economía, pregunte: ¿dónde ha funcionado?, ¿cómo se implementó?, ¿por qué funcionaría en Perú? El crecimiento debe llegar a todos a través de un Estado que funcione entregando servicios básicos de calidad, en especial a los más vulnerables.