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Sopa turbia y gigante II

"Ahora, el muñeco revitalizado por el TC le saltó al cuello a la Ley para morderla y gritarle: 'No está permitida la tercerización de las actividades que forman parte del núcleo del negocio'"-

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"El 23 de febrero de 2022, antes de la media noche, el hoy dictador, golpista y preso, y su ministra de trabajo modificaron un reglamento para que vaya en contra de su ley de tercerización empresarial".
Fecha actualización:
23/10/2025 - 13:31
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En reciente sentencia el Tribunal Constitucional ha reavivado el DS 001-2022-TR, que el Indecopi puso en estado de moribundo con resoluciones que lo declararon barrera burocrática ilegal, con efecto general para todos. Por este estropicio del TC, reedito lo que escribí en marzo de 2022, en esta columna.

El 23 de febrero de 2022, antes de la media noche, el hoy dictador, golpista y preso, y su ministra de trabajo modificaron un reglamento para que vaya en contra de su ley de tercerización empresarial. Engendraron una norma para que se voltee y apuñale a su madre (la “Ley”).

Veamos qué tiene la norma que el TC revitaliza con un ejemplo: antes, la Empresa X podía contratar a la Empresa Z para que esta última realice la integridad de una de sus actividades, la “Actividad Principal W”, dentro de las instalaciones de la “Empresa X”, encargándose de todos los recursos materiales y financieros, así como de la maquinaria y personal de esa “Actividad Principal W”, conforme lo permitió y aún permite la Ley.

Ahora, el muñeco revitalizado por el TC le saltó al cuello a la Ley para morderla y gritarle: “No está permitida la tercerización de las actividades que forman parte del núcleo del negocio”. Y bajo una psicosis de “Teoría del Todo”, ese muñeco dice que ese núcleo es: 1) el objeto social de la empresa; 2) lo que la identifica frente a sus clientes finales; 3) el elemento diferenciador dentro del mercado en el que desarrolla sus actividades; 4) la actividad que genera un valor añadido para sus clientes; y, 5) la que le suele reportar mayores ingresos, entre otros. En suma, los legisladores de Sarratea, bajo el embrujo de Stephen Hawking, dicen: todo es el núcleo y todo el núcleo, toda la actividad principal de cualquier empresa.

Además, el “engendro” le da un “estate quieto” al ordenamiento jurídico: Se inmiscuye en los contratos privados para decir que el personal que está en esos “núcleos totalizadores” se queda en ellos, como en “agujeros negros” en los que todo entra y nada sale por 180 días que ya vencieron. Es decir, un callejón oscuro contra grandes, pero, especialmente, contra pequeñas empresas.

Finalmente, el “engendro” dispone que el personal de “Empresa Z” pase a ser personal de “Empresa X”, proclamando que se han desnaturalizado los contratos de trabajo entre “Empresa Z” y su personal y que la empleadora verdadera sea “Empresa X” desde el día 1 del año 1 del contrato entre las empresas “X” y “Z”. Todo ello, con todos los sueldos, participaciones de utilidades, gratificaciones, vacaciones y etcéteras, según las acostumbradas lecturas judiciales. O sea, una enajenación de personal, un festín de quiebras empresariales, un dique contra la aspiración de los informales para ser grandes y una sopa turbia y gigante de irresponsabilidad y contingencias.

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