La ignorancia con la que algunos comunicadores abordan la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez es sorprendente. Se ha vuelto común escuchar que el fujimorismo tendría el control total del Senado, argumento usado para inclinar la balanza a favor del candidato de izquierda radical. Incluso una comunicadora afirmó que a Fuerza Popular (FP) y Renovación Popular (RP) solo les faltaría un senador para tener mayoría simple y vacar al presidente al día siguiente.
La realidad es que el fujimorismo alcanzaría apenas 22 de los 60 senadores; es decir, serían la primera minoría, pero estarían muy lejos de esa mayoría aplastante que los comentaristas advierten sin sustento. Evidentemente, muchos desconocen cómo se forman mayorías parlamentarias y, peor aún, cuál es el nuevo procedimiento para destituir a un mandatario por incapacidad moral.
En primer lugar, es un error dar por sentada una alianza entre FP y RP. Los recientes ataques de López Aliaga contra Fujimori, en plena recta final de la elección, demuestran que Renovación Popular está más cerca de ser un bloque opositor que un aliado del eventual gobierno naranja. Incluso el partido celeste podría convertirse en esa oposición irracional que hubo en 2016 contra PPK.
Por otro lado, el proceso de vacancia en el nuevo Congreso bicameral será distinto. Para presentar la moción se necesitarán primero 39 votos en la Cámara de Diputados, cifra que FP (con unos 40 escaños) apenas podría cubrir. Sin embargo, para admitirla se requieren 52 votos. De alcanzar ese número, el reglamento impone que se debata y vote entre el tercer y décimo día, sin posibilidad de adelantar el debate. Es decir, se acabaron las vacancias exprés como la de Boluarte. Finalmente, para que la moción se apruebe en la Cámara Baja se necesitan 87 votos. Son 47 escaños más de los que tendría FP. Ni sumando los posibles diputados de Renovación Popular (16), Buen Gobierno (18) y Ahora Nación (10) alcanzaría.
En el hipotético caso de que alcancen los 87 votos, la moción recién pasaría al Senado, donde el presidente será convocado nuevamente. Para aprobarla definitivamente, se requerirá de 2/3 de los senadores; es decir, 40 de 60. Fujimori y RLA apenas sumarían 30 senadores.
Esta información está en los reglamentos del Senado y la Cámara de Diputados. Si los comunicadores no la toman en cuenta, es porque no tienen rigor profesional ni buscan informar a su audiencia. Lo cierto es que vacar a Sánchez será prácticamente imposible. No es una opinión, es matemática.
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