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Regiones sin gestión

"Nos referimos a obras vitales para la población, como las que involucran servicios básicos como los de agua, salud, educación y similares".

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Gobierno prorroga estado de emergencia en 14 regiones y un distrito de Áncash por lluvias
Editorial Perú21.
Fecha actualización:
28/05/2026 - 07:15
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Un reciente reporte de Perú21 dio cuenta de que la región Cajamarca utilizó en los 18 últimos años solo 770 millones de soles, de una bolsa total de 2,800 millones que tenía para ejecutar en Obras por Impuestos (OxI).

Es decir, usó solo el 27.5% de un fondo generado por las inversiones del sector privado que se acogían a este mecanismo para impulsar proyectos que mitiguen la pobreza en su región. Un verdadero escándalo de incompetencia y desidia.

Las autoridades regionales tienen a su cargo, como se sabe, la gestión del presupuesto que les asignan desde el gobierno central (cuyos indicadores de ejecución suelen ser, dicho sea de paso, preocupantemente bajos). Pero reciben también el encargo de tramitar —a través de Proinversión— el desarrollo de iniciativas privadas para atender necesidades locales allí donde el Estado no está capacitado o, si lo hizo antes, lo hizo mal.

Nos referimos a obras vitales para la población, como las que involucran servicios básicos como los de agua, salud, educación y similares.

Así, el resobado argumento que repiten muchos candidatos de provincias, que Lima no distribuye dinero a las regiones, no es cierto y se ha convertido, más bien, en una consigna política vacía.

Se trata, como se recordó durante el debate presidencial entre los técnicos de cada agrupación, de un problema de gestión de parte de los gobernadores y alcaldes, que se suma a las alevosas tramas de corrupción en que han incurrido numerosas administraciones regionales.

Como decía el exministro Luis Carranza, coordinador del equipo económico de FP, la única manera de reducir la pobreza es con inversión privada, por lo que mecanismos como OxI y alianzas público-privadas en el próximo quinquenio deberían ser uno de los ejes centrales. Y lo primero que se debe hacer es destrabar las más de 2,000 obras paralizadas hoy en todo el país.

Eficiencia, gestión de calidad con indicadores verificables en lugar de pasarse la vida agitando consignas ideologizadas en contra de un centralismo que hace años dejó de tener toda la culpa del “atraso” de las regiones.

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