Seamos claros, toda autoridad pública tiene una función para la que fue electa, y aplica también para los que fueron designados. Y como parte de sus responsabilidades tiene el deber de no interferir en ningún proceso electoral, alegando el principio de neutralidad que las obliga a mantenerse al margen de asumir una posición política y, peor aún, una posición política partidaria. La infracción de este principio y estas normas significa una sanción, que dependiendo de la gravedad llegaría hasta la destitución.
Dicho esto, las acciones que ha emprendido el actual alcalde encargado de la Municipalidad Metropolitana de Lima, Renzo Reggiardo, para inmiscuirse en el proceso electoral, no solo son cuestionables, sino que significarían fácilmente recibir múltiples sanciones de la entidad electoral y hasta se podría llegar a una vacancia, si es que algún regidor valiente la solicita porque las pruebas de la infracción son contundentes.
Reggiardo ha cometido una falta grave, desde sus mensajes, utilizando su cargo de alcalde, que incluye la disposición irregular e ilegal de los recursos de la Municipalidad, para expresar una posición interesada a su partido Renovación Popular, actuando inclusive de abogado de la causa fallida del supuesto fraude.
Ahora, se ha apersonado ante el Tribunal Constitucional para presentar un amparo a nombre de la Municipalidad de Lima, frente a las decisiones autónomas que ha tomado el pleno del JNE, que no ha aceptado realizar elecciones complementarias y tampoco llamar a nuevas elecciones.
Reggiardo debería estar preocupado en atender las múltiples necesidades que tiene una ciudad en caos, como es Lima, en vez de estar perdiendo tiempo y dinero promoviendo acciones constitucionales en contra de los resultados electorales. Se debe tener en cuenta que esto es una muestra de desprecio del alcalde encargado con la votación mayoritaria que se ha dado en el sur del Perú, donde claramente el candidato de su partido no ha sacado ni para el té.
A los ciudadanos de Lima no les interesa la majadería de su mentor, López Aliaga, y mucho menos están preocupados por el fracaso electoral de estas elecciones; lo que busca la población limeña es la atención del problema del transporte urbano, busca ordenar el comercio ambulatorio y también le reclama que mínimamente cuide el ornato de una ciudad prácticamente abandonada, que está esperando la atención de sus autoridades.