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El mercado financiero peruano puede estar subestimando a su mejor inversionista

"Cuando una mujer invierte, no solo busca rentabilidad. Está construyendo independencia, estabilidad y futuro. Y eso, más que una tendencia, es el cambio más importante al que el mercado financiero peruano debería responder", sostuvo Pierina Ruiz de Somocurcio

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Un estudio de BID Invest estima que solo en Perú el sistema financiero podría generar hasta US$756 millones de ingresos adicionales al año si desarrolla mejor el segmento femenino. (Imagen generada por ChatGPT)
Fecha actualización:
02/06/2026 - 09:37
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Hay una idea instalada en el mercado financiero peruano: que las mujeres invierten menos porque “son más conservadoras”. El problema es que esta explicación no solo simplifica la realidad, sino que la distorsiona.

En el Perú, solo 34% de las mujeres toma decisiones financieras de manera autónoma (según la CAF), frente a casi la mitad de los hombres. Esto no refleja una menor capacidad, sino una brecha estructural de acceso, información y confianza que aún limita su participación plena en la construcción de patrimonio. Lo relevante es que, incluso dentro de esas restricciones, el cambio ya está en marcha. A nivel regional, la participación femenina en inversiones viene creciendo de forma sostenida; y en Perú, por ejemplo, ya alcanza cerca del 45% de los inversionistas en los portafolios de fondos de Credicorp Capital.

Más aún, cuando acceden al sistema, las mujeres no solo participan: están transformando la forma de invertir. No se trata de asumir más riesgo, sino de invertir mejor. Priorizan la diversificación, el largo plazo y la disciplina, factores directamente asociados a mejores resultados sostenidos. No es casualidad que lideren el uso de instrumentos como los fondos mutuos, donde la gestión profesional y la visión de portafolio permiten construir patrimonio de manera consistente. Sin embargo, el entorno todavía no está del todo alineado con esta realidad. Las mujeres ganan en promedio alrededor de 24% menos que los hombres en el país, lo que limita su capacidad de ahorro e inversión desde el inicio. A ello se suma una menor participación en decisiones financieras, restringiendo su protagonismo en la construcción de riqueza.

Y, aun así, el potencial es enorme. Un estudio de BID Invest estima que solo en Perú el sistema financiero podría generar hasta US$756 millones de ingresos adicionales al año si desarrolla mejor el segmento femenino. No es un tema de inclusión simbólica, es una oportunidad económica concreta. La discusión, entonces, no debería girar en torno a si las mujeres deben invertir más. Están avanzando, incluso más rápido de lo que el sistema esperaba. La pregunta relevante es otra: ¿están las instituciones financieras evolucionando al ritmo de sus clientas?

Porque cuando una mujer invierte, no solo busca rentabilidad. Está construyendo independencia, estabilidad y futuro. Y eso, más que una tendencia, es el cambio más importante al que el mercado financiero peruano debería responder.

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