Todo indica que el Perú volverá a crecer más rápido. Según el Banco Central de Reserva: i) los términos de intercambio están en niveles máximos históricos; y ii) el índice de expectativas empresariales registró en junio 2026 su nivel más alto desde noviembre de 2020. Se espera que ambos factores seguirán siendo determinantes para que la inversión privada continúe incrementándose.
Pero tomemos un momento para pensar en el mediano y largo plazo: la historia económica demuestra que invertir más no siempre garantiza crecer más.
La lección de Marruecos
Durante más de dos décadas, dicho país mantuvo una tasa de inversión cercana al 30% del PBI, una de las más altas del mundo. Construyó puertos, autopistas, trenes, zonas industriales e infraestructura energética; atrajo empresas automotrices y aeronáuticas, y se convirtió en una plataforma logística entre Europa y África.
El esfuerzo marroquí produjo resultados importantes. Durante la década de 2000 su economía creció con fuerza, redujo la pobreza y modernizó su estructura productiva. Sin embargo, el crecimiento de su economía terminó siendo menor de lo esperado para un país que invertía cerca de un tercio de todo lo que producía.
¿Qué ocurrió?
El Banco Mundial concluye que la productividad dejó de acompañar a la inversión. Marruecos siguió acumulando capital, pero cada nuevo dólar invertido generaba menos crecimiento.
La inversión explica el despegue de una economía; la productividad explica cuánto tiempo puede seguir creciendo.
El Perú ya está experimentando una recuperación importante de la inversión. Ello podría elevar la tasa de crecimiento del PBI en los próximos años. Sería una excelente noticia. Pero esto no garantizará un crecimiento alto y permanente si la productividad de nuestra economía continúa deteriorándose.
¿Qué deberíamos hacer como país?
Los reportes del Banco Mundial analizados, para los casos de Perú¹ y Marruecos², sugieren lo siguiente:
1. Invertir mejor.
No se trata simplemente de gastar más, sino de elegir proyectos con el mayor impacto económico y garantizar su financiamiento completo hasta su culminación. Una carretera inconclusa o un hospital paralizado no generan productividad; por el contrario, inmovilizan recursos públicos sin producir los beneficios para los cuales fueron concebidos. Para ello deben priorizarse proyectos con evaluación costo-beneficio, asegurar su financiamiento integral y terminar las obras antes de iniciar nuevas.
2. Dejar crecer a las empresas.
Es necesario revisar los regímenes tributarios, laborales y regulatorios que desincentivan el crecimiento de las empresas (fenómeno conocido como enanismo empresarial), simplificar trámites y facilitar el acceso al crédito y a mercados internacionales.
3. Acelerar la adopción tecnológica.
Debemos incentivar la digitalización, la automatización y el uso de inteligencia artificial, fortalecer los Centros de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica (CITE) y promover alianzas entre empresas, universidades e institutos para formar talento.
4. Fortalecer la competencia.
Se requiere reducir las barreras de entrada, eliminar las regulaciones que protegen actividades poco eficientes, fortalecer a Indecopi y modernizar los procesos de insolvencia; esto permitirá que el capital y el talento se orienten hacia las empresas más productivas.
El aumento de la inversión puede iniciar un nuevo ciclo de crecimiento. Sin embargo, desde 2014, la productividad de la economía peruana dejó de crecer y comenzó a retroceder. Ese cambio explica buena parte de la desaceleración económica de la última década.
La experiencia de Marruecos demuestra que invertir más, por sí solo, no bastará. El verdadero desafío será lograr que cada trabajador, cada empresa y cada sol invertido generen cada vez más valor para el país. Al final, el crecimiento económico, alto y sostenido, es el principal camino para reducir la pobreza en el Perú.
1. Peru: Seizing Opportunities for Growth and Prosperity (2025). Banco Mundial. Washington D.C.
2. Scaling the Atlas: Growth and Jobs for a Prosperous Morocco (2026). Banco Mundial. Washington D.C.