Pésima, horrenda, hasta insultante la decisión de Rafael López Aliaga (RLA) de incluir al bufón Carlos Álvarez en su equipo de seguridad ciudadana. ¡Ese no aporta nada!
No es un experto en seguridad. Ni tiene partido, congresistas o cuadros. Sus votos ya se evaporaron en la segunda vuelta. Solo sabe remedar (ni siquiera crea tramas o personajes) o soltar simplonadas (no tiene una sola idea profunda; se nota que tan solo acabó secundaria).
Lo más patético es que precisamente necios como Álvarez impidieron que RLA pase al repechaje, pues se negó a retirarse y endosarle, como cordialmente se le sugirió cuando era obvio que RLA dentro de la derecha era el único que podía impedir que Keiko dirima finalmente la segunda vuelta con la izquierda, donde la verdad pocos creíamos que la ganaría (¡felizmente lo hizo! ¡Pero qué angustia!).
Pero este bufón no solo no se retiró, sino que demostró ser un cerdo como persona. En lugar de simplemente contestar que le parecía una mala idea o ignorarla, se descubrió en su respuesta como un tremendo resentido social (¡pero bien que le gustaba salir en la portada de Cosas!) y un demagogo repugnante. Ni valentía tiene siquiera para proclamar con orgullo su homosexualismo. Con tipejos así ni a misa.
Es que desde hace rato RLA anda metiendo la pata: sacó al inocuo Jerí y eso nos trajo a este anciano comunista a Palacio. Se alienó el voto militar (comentarios peyorativos), burócrata (amenazas de despidos) y andino (insultos). Se pasó de soez. Perdió el tiempo yendo al sur cuando los votos los debía buscar en la costa norte (ni en el Callao pudo ganar). Y atacó a Keiko cuando eso no le sumaba nada (y ayudaba a la izquierda).
Lo que sí estuvo muy bien fue ser tan enérgico en protestar contra la trafa que le hicieron desde la ONPE. Si no es por eso, se repetía la trafa y Keiko no ganaba. Por temperamento no lo veo en el Senado y ya decidirían los limeños con su voto si lo regresan indirectamente a la alcaldía. ¡Pero con Álvarez! ¡Arcadas!