En un país en el cual, además, ha aumentado la pobreza, los programas sociales son necesarios, pero ojalá que sean siempre paliativos transitorios. Lo que piden los peruanos es trabajo, un trabajo que les permita a ellos comprar el alimento para sus familias y no tener que recibirlos en donación (además, incompleta). Que les permita una vivienda digna, sin piso de tierra, con saneamiento, con acceso a agua y luz, y que les permita soñar que sus hijos tendrán mayores oportunidades y estarán mejor que ellos y que el círculo de pobreza-desnutrición-baja productividad-bajos ingresos-pobreza se rompa de una vez por todas. Tal vez sea mucho pedir, pero es Navidad.